Bebidas azucaradas relacionadas con mayor ansiedad en adolescentes
Un metaanálisis internacional vincula el consumo frecuente de refrescos y otras bebidas azucaradas con un 34% más de riesgo de trastornos de ansiedad en jóvenes.
Más allá del aumento de peso y la diabetes, el exceso de azúcar podría tener implicaciones relevantes para la salud mental adolescente. Una nueva revisión sistemática sugiere que el consumo habitual de bebidas azucaradas se asocia con mayores niveles de ansiedad en jóvenes.
El estudio fue realizado por investigadores de la Universidad de Bournemouth, en el Reino Unido, y sus resultados fueron publicados en el Journal of Human Nutrition and Dietetics.
Qué analizó el estudio
El equipo revisó investigaciones publicadas en los últimos 25 años para identificar patrones entre la dieta adolescente y los síntomas de ansiedad. En total, el metaanálisis incluyó nueve estudios —principalmente de China y Canadá— con más de 73.000 participantes.
Las bebidas evaluadas abarcaron:
- Gaseosas
- Bebidas energéticas
- Jugos azucarados
- Leches saborizadas
- Tés y cafés con azúcar añadida
Principales hallazgos
Los resultados fueron consistentes en siete de los nueve estudios analizados: a mayor consumo de bebidas azucaradas, mayor probabilidad de reportar síntomas de ansiedad.
El metaanálisis encontró que los adolescentes con un consumo elevado presentaban un 34% más de probabilidades de padecer un trastorno de ansiedad en comparación con quienes consumían menos azúcar líquido.
Chloe Casey, profesora de nutrición y coautora del estudio, señaló que la mayoría de las políticas de salud pública se han centrado en las consecuencias metabólicas del azúcar —como obesidad y diabetes tipo 2—, mientras que sus posibles efectos sobre la salud mental han recibido menos atención, especialmente en el caso de bebidas con alta densidad energética y bajo valor nutricional.
Asociación, no causalidad
Los autores enfatizan que los datos muestran una asociación, no una relación causal directa. Existen varias hipótesis plausibles:
- El consumo elevado de azúcar podría influir en la regulación del estado de ánimo mediante mecanismos metabólicos o inflamatorios.
- Los adolescentes con ansiedad podrían recurrir a bebidas azucaradas como estrategia de afrontamiento.
- Factores de confusión, como el mal sueño o el estrés crónico, podrían afectar tanto la dieta como la salud mental.
Implicaciones
Los trastornos de ansiedad figuran entre las condiciones de salud mental más reportadas en adolescentes. En este contexto, reducir el consumo de bebidas azucaradas emerge como un factor de riesgo potencialmente modificable.
Aunque se necesitan estudios longitudinales que aclaren la dirección del efecto, los hallazgos refuerzan la importancia de integrar la nutrición dentro de las estrategias de prevención en salud mental juvenil.
