Dormir sin almohada: un simple hábito nocturno que podría ayudar a frenar el glaucoma
Un estudio científico sugiere que evitar la posición elevada al dormir reduce la presión ocular, un factor clave en la progresión de esta enfermedad que puede causar pérdida irreversible de la visión.
Un cambio mínimo en la rutina antes de acostarse podría tener un impacto relevante en la salud visual de las personas con glaucoma. Según un nuevo estudio publicado en el British Journal of Ophthalmology, dormir sin almohadas ayudaría a reducir la presión intraocular, uno de los principales factores que aceleran el daño del nervio óptico en esta enfermedad.
La investigación, difundida el 27 de enero, mostró que las personas con glaucoma que dormían con dos almohadas bajo la cabeza presentaban un aumento significativo de la presión ocular interna. En cambio, quienes dormían sin almohada registraban valores más bajos, lo que podría contribuir a ralentizar la progresión del trastorno.
“El manejo nocturno de la presión intraocular suele centrarse en aumentar la medicación o recurrir a terapias láser”, señalaron los autores del estudio, encabezado por Kaijun Wang, del Centro de Ojos del Segundo Hospital Afiliado de la Universidad de Zhejiang, en China. “Esto abre una pregunta relevante: ¿pueden las estrategias no farmacológicas ofrecer una alternativa práctica para controlar la presión ocular durante la noche?”, plantearon.
El glaucoma es una de las principales causas de ceguera en personas mayores de 60 años. Se desarrolla cuando la presión dentro del ojo se eleva y daña progresivamente las fibras del nervio óptico, lo que provoca una pérdida visual gradual e irreversible. Controlar esa presión es el eje central de los tratamientos actuales.
Para el estudio, los investigadores analizaron a 144 personas con glaucoma, que alternaron dos formas de dormir: con dos almohadas estándar, elevando la cabeza entre 20 y 35 grados, y sin ninguna almohada. Durante el sueño, se midió la presión ocular a intervalos regulares.
Los resultados fueron consistentes: dos tercios de los participantes mostraron un aumento claro de la presión intraocular cuando dormían con la cabeza elevada. Además, esa posición redujo la presión de perfusión ocular, es decir, la fuerza con la que la sangre circula por los pequeños vasos del ojo, un factor clave para su correcta oxigenación.
Los investigadores explican que la posición elevada podría comprimir la vena yugular del cuello, interfiriendo con el drenaje natural del humor acuoso, el líquido que circula dentro del ojo. Esa obstrucción favorecería el aumento de la presión interna durante la noche.
“Evitar posturas de sueño que induzcan compresión venosa yugular podría ayudar a mitigar la elevación nocturna de la presión ocular”, concluyeron los autores. Aunque remarcan que no reemplaza los tratamientos médicos, sostienen que este tipo de ajustes conductuales simples podrían convertirse en una estrategia complementaria, accesible y de bajo costo para el manejo a largo plazo del glaucoma.
