“Con mi primer sueldo me operé las lolas” reconoció la modelo y conductora Ivana Nadal. Para ella, como para muchas mujeres jóvenes, la decisión de operarse ya no es algo a ocultar. Sin embargo, a pesar de que existe mucha información al respecto, no todas conocen las diferentes opciones que existen en materia de implantes y lo que debería ser una elección a conciencia, termina siendo decidido por motivos económicos.

“Al tomar la decisión de colocarse implantes, la paciente debe tener claro que es algo que va a formar parte de su cuerpo, por eso es tan importante que los materiales sean los mejores, para evitar los riesgos que pueda conllevar para su salud y para que sea tan durable que no exija una segunda intervención” dice el Dr. Néstor Vincent, cirujano y fundador de la Clínica Ciencia Estética Quirúrgica. El especialista detalla en lo que sigue cuáles son las claves para elegir el mejor implante mamario.

Superficie y contenido

No todas las superficies de los implantes son iguales. No es lo mismo un implante de superficie por impresión – dónde se proyecta un molde en sal o azúcar – que un implante de superficie vulcanizada por matriz. La diferencia fundamental es que, visto a través del microscopio, el de matricería va a presentar picos y valles uniformes. De esta forma, el roce que haga con el cuerpo prácticamente no será traumático. En cambio, los que son por impresión, de acuerdo a las características de los granos de azúcar o sal, van a presentar mayor textura, más irregularidades y por lo tanto provocarán mayor fricción. Esa fricción será la que produzca la fatiga del material, que hará que con el paso del tiempo pueda romperse. En el caso del contenido, es importante porque cuanto más cohesivo  sea, en caso de ruptura, habrá menos dispersión.

“Uno se pregunta ¿cuál era la ventaja de la texturización? Se trataba de resolver un problema que se conoce como contractura capsular: el endurecimiento doloroso de la cicatriz (cápsula) que rodea y aísla el implante. Para evitarlo y lograr mayor adherencia se buscaba esa superficie rugosa. Sin embargo esta texturización ha sido asociada con la formación de seromas y cápsulas dobles, ambos eventos adversos altamente indeseables. Aún así, sucede que mucho médicos siguen poniendo estas prótesis, que son de una generación antigua, por el costo y porque son mucho más fáciles de colocar. El problema es que al paciente no se lo informan. No le dicen que los materiales son distintos” explica el Dr. Vincent.

Capas y compresión

Cuántas más capas tenga un implante menos posibilidades de ruptura habrá. “Lo recomendable son los implantes de última generación, anatómicos y con cinco capas” afirma el cirujano.

Si pasamos a la parte técnica, podemos hablar de la resistencia de los implantes, que se mide por compresiones. Los más antiguos resisten 30 mil compresiones sin rajaduras; los de segunda generación resisten 100 mil y los más avanzados soportan hasta 2 millones de compresiones.

Prodedencia

Por último, pero no menos importante, saber de dónde proviene el implante otorga la seguridad de tener una certificación de buenas prácticas de fabricación.

 “Hay que tener en cuenta todos estos aspectos: superficie, contenido, continente (capas) y procedencia. Porque a veces el paciente piensa que paga menos, pero no es así, es sólo que le están poniendo algo más barato. Y las obras sociales también lo hacen, reconocen la operación pero colocan la prótesis más antigua que dura mucho menos, en lugar de poner el mejor material para que sea la única vez y definitiva”, concluye el Dr. Vincent.