· Se aprobó en la Argentina el uso de ivacaftor, la primera medicación -de varias que se encuentran en etapas de investigación- que trata el defecto básico de la enfermedad, mientras que hasta ahora se venían tratando solamente las manifestaciones clínicas y sus complicaciones.

· Aunque está indicada para un subgrupo de pacientes relativamente pequeño, con alteraciones genéticas específicas, representa un gran paso hacia un mejor control de esta enfermedad, porque modifica significativamente varios indicadores con impacto en la salud y en la calidad de vida.

Tras haber sido aprobada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), ya está disponible en nuestro país la primera de una serie de terapias dirigidas para el tratamiento de la Fibrosis Quística (FQ). Esta droga, denominada ivacaftor, se administra en forma de comprimidos y está indicada en personas con alteraciones genéticas específicas[1], presentes en entre el 3 y el 5% de los casos. Este avance plantea un nuevo paradigma en el manejo de una enfermedad que impacta en todo el organismo y en la cual hasta ahora sólo se trataban sus síntomas y complicaciones.

“A partir de este medicamento, cambió el abordaje de la Fibrosis Quística. Hasta este momento, indicábamos una terapia de base muy similar a todos los pacientes. Ahora, con la posibilidad de saber qué alteración genética específica presentan, podemos empezar a indicar la medicación con la que sabemos que obtendrá mejores resultados, actuando sobre el desencadenante de la enfermedad. Así, haremos un abordaje más a medida de cada paciente”, explicó el Dr. Oscar Rizzo, médico neumonólogo, Jefe del Departamento de Urgencia del Hospital de Rehabilitación Respiratoria ‘María Ferrer’.

El Dr. Edgardo Segal, Coordinador del Programa de Fibrosis Quística de la Provincia de Buenos Aires y ex jefe del Servicio de Neumonología del Hospital ‘Sor María Ludovica’ de La Plata, detalló que la nueva droga “reduce significativamente la cantidad de infecciones, exacerbaciones y hospitalizaciones, mejora el estado nutricional y obtiene beneficios en la función pulmonar. Además, lo que es muy importante, el paciente se siente mejor”.

Dado este último avance, y otros que vendrán en el futuro próximo, en la actualidad se vuelve indispensable que los pacientes con FQ se realicen el estudio para conocer su perfil genético completo y así los profesionales puedan identificar qué alteración presentan.

La Fibrosis Quística es la enfermedad genética potencialmente letal más frecuente en nuestra población[2]. Las alteraciones genéticas presentes en esta patología desencadenan procesos en las células del organismo que generan secreciones, las que se vuelven espesas y viscosas generando obstrucciones y alteraciones funcionales en distintos órganos y sistemas del cuerpo humano2,[3].

Algunas de las principales consecuencias de esta disfunción son las infecciones respiratorias, obstrucciones intestinales y pancreáticas, ausencia de espermatozoides por obstrucción de los conductos seminales, aumento patológico del tamaño del hígado e insuficiencia hepática.

Teniendo en cuenta la heterogeneidad de las manifestaciones de la FQ, ésta requiere indefectiblemente un abordaje multidisciplinario, adonde el neumonólogo es importante, así como lo son también el kinesiólogo, el psicólogo y el trabajador social, entre otros profesionales.

“La población que hoy sabemos que porta las alteraciones para las cuales se indica la nueva droga representa un pequeño porcentaje, pero lo cierto es que si encontramos a esos pacientes, van a beneficiarse enormemente. Además, es muy relevante este avance, porque es el primero de muchos que vendrán, que nos van a permitir dar mejores respuestas a una enfermedad que históricamente nos ha planteado grandes desafíos”, sostuvo el Dr. Rizzo.

“Es la primera vez que estamos ante un medicamento que optimiza, mejora y corrige parcialmente el defecto básico de la enfermedad, por lo que la expectativa que nos genera es muy alta“, reconoció el Dr. Segal.

La Sra. Teresa Hospital, presidente de la Asociación Argentina de Fibrosis Quística (FIPAN), subrayó la importancia de la disponibilidad de estos productos, ya que los aprobados en los Estados Unidos se utilizan hace más de 5 años con muy buenos resultados y sobre todo porque son de fácil administración (oral), lo que contribuye al cumplimiento del tratamiento y a mejorar la calidad de vida”. Además, destacó que gracias a los avances de los últimos años, los pacientes tienen mayor expectativa de vida, por eso tenemos que lograr un buena adherencia al tratamiento.

Tal como explicó la Sra. Hospital, cada paciente es único y no sólo por su perfil genético: “es necesario prestar atención a aspectos como su contexto socio-económico y geográfico, las características de su hogar, su composición familiar, quién es el adulto que sigue de cerca su tratamiento, el grado de comprensión y cumplimiento de las indicaciones del médico y si su cobertura de salud le entrega lo que necesita en tiempo y forma, entre muchos otros temas”.

La FQ se detecta a pocos días del nacimiento, a través de la pesquisa neonatal obligatoria, aquellas gotas de sangre que se extraen del talón del recién nacido y que permiten hallar a tiempo en nuestro país ésta y otras 5 enfermedades genéticas. “Afortunadamente, hoy la mayoría de los pacientes nos llegan a partir de la pesquisa, lo que nos permite iniciar el tratamiento de manera temprana”, agregó el Dr. Segal.

Si, por algún el motivo, alguien no fuera detectado con este estudio, un signo muy frecuente que debe despertar sospechas es la presencia de sudor muy salado, que hasta puede dejar rastros en la ropa. El estudio para confirmar el diagnóstico consiste en un análisis de sangre y para determinar el tipo de mutación se requerirá de un test genético.

Esta enfermedad afecta a 1 de cada 2.500 a 6.000 recién nacidos, dependiendo de la región y etnia de origen. Es una condición genética en la que tanto el padre como la madre deben ser portadores para que el hijo la presente. Se estima que unas 70 mil personas a nivel mundial tienen la enfermedad y se diagnostican unos mil nuevos casos por año1,2.

La llegada de terapias dirigidas no reemplaza a los otros componentes del manejo de la FQ, que deben seguir llevándose a cabo en tiempo y forma. Es un tratamiento complejo y su cumplimiento demanda mucho tiempo y esfuerzo tanto del paciente como de su entorno. Consiste fundamentalmente en cinco áreas:

· Kinesiología: dos o tres sesiones diarias de 90 minutos cada una para facilitar la expectoración de la mucosidad alojada en los pulmones.

· Fluidificadores inhalados: para diluir la viscosidad del moco y facilitar su expulsión.

· Antibióticos: nebulizaciones frecuentes para combatir infecciones en las vías aéreas.

· Nutrición: dieta hipercalórica (3000 calorías diarias) e ingesta de varios comprimidos de enzimas digestivas con cada comida para favorecer una mejor absorción de nutrientes.

· Terapias dirigidas: para mejorar el funcionamiento de la proteína defectuosa que desencadena la enfermedad.

Sobre la actualidad y el futuro del tratamiento, Teresa Hospital recomendó “aprovechar todo lo que se fue modernizando (chalecos vibratorios, nebulizadores específicos para la patología, inhaladores y terapias dirigidas)”. En los próximos años, agregó, “va a darse un cambio radical en el manejo de la FQ, por eso es necesario que los pacientes hoy controlen muy bien su enfermedad, para que se encuentren en el mejor estado de salud posible cuando esto suceda”.

¿Cómo actúa el nuevo medicamento?

Cada célula del organismo tiene en su superficie una proteína, conocida como CFTR, que actúa como canal de intercambio de cloro y sodio. El núcleo de la célula tiene la información para crear la proteína, pero en los pacientes con FQ esa proteína compleja no funciona bien o está ausente, entonces no se produce el intercambio equilibrado de cloro y sodio, que en personas sanas presenta el consiguiente contenido adecuado de agua, asegurando secreciones fluidas. Sin embargo, en los afectados, al contener sus secreciones poco cloro y sodio y por consiguiente agua, las secreciones son espesas, muy viscosas.

Las nuevas drogas que actúan en la proteína CFTR intervienen en el sector defectuoso de la misma para activarla y lograr que funcione mejor. Estos medicamentos, pertenecientes a la clase de los moduladores del CFTR, tienden a normalizar distintos defectos de la proteína, que son desencadenados por las diversas alteraciones genéticas de los pacientes.

En el estudio clínico STRIVE, que incluyó a 161 pacientes a partir de 12 años, y en el ENVISION (63 niños entre 6 y 11), quienes recibieron Ivacaftor, droga recientemente aprobada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica, presentaron una reducción del 55% de exacerbaciones y un aumento de peso de 2,7 kg, además de una mejoría del 10,6% en la función pulmonar, que mantuvieron durante las 48 semanas del estudio.

También se vio una disminución del cloro en el sudor y una mejora en la calidad de vida. Además, a los 3 días de comenzado uno de los estudios, ya empezó a percibirse una optimización de la proteína afectada en los pacientes