En nuestro país, una combinación de dos terapias dirigidas que ya estaban disponibles para estadios avanzados de la enfermedad en pacientes que presentan una determinada alteración genética, ahora puede usarse también para contribuir a disminuir el riesgo de recaída, luego del tratamiento quirúrgico, en pacientes cuya enfermedad se encontraba extendida solamente a los ganglios correspondientes a la región donde se originó, es decir, sin metástasis en órganos distantes.

En un estudio clínico esta combinación demostró reducir un 53% el riesgo de que la enfermedad regrese.

Según las últimas estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación, fallecen alrededor de 600 argentinos al año por melanoma, lo que equivale a 10 decesos por semana[1]. Es uno de los tipos de cáncer de piel más agresivos[2], aunque es altamente prevenible si se evitan la exposición nociva al sol y el uso de camas solares. Además, suele ser curable si es detectado en etapas tempranas.

La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) aprobó en Argentina la indicación de la combinación de dabrafenib y trametinib como tratamiento adyuvante contra el melanoma, es decir, para contribuir a prevenir o demorar la recaída del cáncer luego de la cirugía, en pacientes con compromiso de ganglios linfáticos, que no han desarrollado metástasis (estadio 3) y cuyo tumor evidencia una alteración genética (mutación del gen BRAF), que en nuestro país está presente en cerca de la mitad de los casos.

Éste es uno de los tipos de cáncer de piel más agresivos. Según reportes del año 2015 de la Dirección de Estadística e Información de Salud (DEIS) del Ministerio de Salud de la Nación, mueren cerca de 600 argentinos por año a causa del melanoma, lo que arroja un promedio de más de 10 decesos semanales.

La Dra. Gabriela Cinat, médica oncóloga, Jefa de la Unidad de Melanoma y Sarcoma del Instituto de Oncología ‘Ángel Roffo’, Universidad de Buenos Aires, explicó que “salvo en casos muy puntuales, la cirugía es la opción de elección para los estadios tempranos de la enfermedad y se alcanza la curación en un porcentaje elevado de pacientes. En quienes presentan alto riesgo de recaída luego de la extirpación quirúrgica completa de la enfermedad, estaría indicado tratamiento adyuvante para intentar evitar o demorar la recurrencia del cáncer. En este escenario í existía una necesidad insatisfecha porque hasta el momento contábamos con opciones terapéuticas muy limitadas para estos pacientes”.

“Esta aprobación como tratamiento adyuvante es la primera que se realiza en melanoma en nuestro país desde la llegada de las drogas que han cambiado la historia de la enfermedad metastásica”, agregó la especialista. El estudio COMBI-AD incluyó a 870 pacientes con melanoma de estadio III que presentaban la mutación BRAF V600E/K. Luego de haberles realizado una resección quirúrgica completa, a un grupo se le administró dabrafenib y trametinib y al otro, placebo. Tras una mediana de seguimiento de casi 3 años, se observó que el tratamiento con la combinación redujo de manera significativa el riesgo de recurrencia de la enfermedad, en un 53%, al compararla con placebo. También se registró mejoría en la sobrevida global en el primer análisis interino realizado[3].

Nuevas drogas inmunomoduladoras también han mostrado recientemente resultados positivos en esta indicación, pero aún no se encuentran aprobadas para este uso en nuestro país.

Estos interesantes hallazgos posicionan a la combinación de estas terapias dirigidas como un nuevo tratamiento estándar adyuvante para los pacientes con melanoma estadio locorregional BRAF mutado que realizaron tratamiento quirúrgico.

La Dra. Cinat explicó que el estudio mostró que quienes recibieron las drogas y tuvieron una recurrencia, lo hicieron más tarde que quienes habían recibido placebo. Además, y lo que es muy importante, en el seguimiento que se tiene hasta el momento, menos pacientes que recibieron este tratamiento murieron por la enfermedad que quienes no lo recibieron. Por lo tanto, podría tener un impacto en la reducción del riesgo de mortalidad por melanoma”.

Esta misma combinación de drogas ya venía utilizándose en estadios más avanzados, cuando el tumor ya había migrado a otros órganos.

Prevención y tratamiento del melanoma

El melanoma es uno de los tipos de cáncer de piel más agresivos, pero afortunadamente en buena medida es prevenible evitando los daños a la piel que ocasiona la exposición nociva al sol en horarios de alta radiación y, fundamentalmente, entre septiembre y abril. El uso de camas solares también daña el ADN celular y puede favorecer el desarrollo de esta enfermedad.

Una vez que el melanoma aparece, es muy importante poder tratarlo adecuadamente y a tiempo. Por eso, la Dra. Cinat insistió en que la solución para mejorar su abordaje radica en educar, educar y educar: “Primero, a la población general, para que acuda al médico y chequee el estado de sus lunares con frecuencia, prestando particular atención a eventuales cambios en su color, localización, textura, tamaño y bordes”.

Luego, continuó, “es importante que los profesionales de la salud estén capacitados para detectar a tiempo la enfermedad, de manera de realizar el diagnóstico pertinente y su derivación a un especialista, si fuera necesario. Aquí, fundamentalmente, debe trabajarse en la formación de los dermatólogos y médicos generalistas”.

Por último, concluyó la Dra. Cinat, “es indispensable que los médicos que van a tratar el melanoma conozcan los pasos que deben dar para brindar el mejor tratamiento posible a cada uno de sus pacientes de acuerdo con el tipo de enfermedad y el estadio en que se encuentra para lograr los mejores resultados”.