Es una enfermedad crónica causada por la exposición prolongada al arsénico por el consumo continuado de agua contaminada. Tiene relación directa con la aparición de varios tipos de cáncer y ceguera.

Puede manifestarse con síntomas digestivos: náuseas y vómitos, dolores abdominales, diarrea; lesiones hepáticas: cirrosis o carcinoma hepático; síntomas cutáneos: eritemas, pápulas, úlceras, verrugas, hiperpigmentación y epiteliomas; y lesiones cardiacas.

La contaminación por este elemento se diagnostica por medio de mediciones en orina, cabellos o uñas. El tratamiento consiste de lavados estomacales y la oportuna administración del antídoto llamado dimercaprol.

No obstante, existen pruebas complementarias orientativas e indicativas de la gravedad como el electrocardiograma, el hemograma y pruebas de función y renal.