Según una investigación publicada en The Lancet, el problema del fracaso de las dietas para perder peso está en las expectativas equivocadas de lo que puede lograr.

La mayoría de las personas inicia una dieta creyendo que comenzará a ver resultados rápidamente y por el sólo hecho de comer menos.

Kevin Hall, y su equipo de investigadores de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, afirma que el problema radica en que los cálculos de pérdida de peso y calorías están equivocados y son exagerados.

Según el investigador no se puede hablar de un tiempo de dieta menor a tres años para ver verdaderos resultados. “Esto explica por qué mucha gente se da por vencida a los pocos meses de hacer dieta, al ver que no está obteniendo los resultados deseados”, explica.

Los estudios muestran que entre 50 y 80% de quienes hacen dieta vuelven a subir de peso.

Para Hall, esto se debe a que, erróneamente, se cree que en una dieta la disminución en la ingesta de alimentos hace que el organismo se acostumbre a vivir con menos energía.

Por otra parte, si la persona ve que pierde peso rápidamente en los primeros meses, se siente tan satisfecha de su logro que comienza a relajarse y a comer más.

Como la pérdida de peso es un proceso lento, existe un lapso en el que el peso continúa disminuyendo incluso cuando la persona comienza a comer más. Entonces concluye, de forma incorrecta, que ya no necesita ser tan estricta con su alimentación.

Sin embargo, el peso comienza a aumentar hasta que la persona llega a pesar más que cuando comenzó la dieta.

El investigador señala que es necesario que los profesionales de nutrición cambien las recomendaciones que dan a la gente que hace dieta y no generen falsas expectativas.

“Si damos a la gente un panorama realista podremos darle información que les ayude a llevar a cabo sus elecciones”, afirma.

“No existe una fórmula rápida para perder peso. Si queremos que funcione una dieta necesitamos ceñirnos a ella. No hay que olvidar que las bases de una dieta exitosa son la constancia y la fuerza de voluntad”, concluye el investigador.