Según declaraciones del presidente de la Sociedad Brasileña de Cirugía Plástica (SBCP), José Horacio Aboudib, a la agencia de noticias AFP, Brasil censará a las portadoras de implantes mamarios, tras multiplicarse las denuncias por prótesis de baja calidad.

Las autoridades identificarán la marca, causa del implante y caducidad. “Si en unos años vuelve a ocurrir un problema como el de los implantes de la marca francesa PIP, sabremos qué modelo y qué lote estaba defectuoso, y podremos actuar”, afirmó Aboudib.

Las autoridades francesas recomendaron en diciembre la remoción de los implantes de la marca PIP, lo que generó una alerta en todo el mundo, luego de que el fabricante fuera acusado de utilizar silicona de menor calidad, de uso industrial y con mayor tendencia a la ruptura.

Dichas prótesis fueron vendidas en numerosos países, a veces bajo otra marca como la M-Implants, distribuida por la sociedad Rogil cuya sede está en Holanda.

Una portavoz de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil (Anvisa) confirmó a la AFP que ha recibido reclamos de pacientes con M-Implants y que sus técnicos están analizando la documentación del producto sobre su comercialización y producción. Aunque la empresa Rogil cerró, el registro sigue vigente en el país.

Anvisa estima que en Brasil fueron implantadas 25 mil prótesis de la marca PIP, pero desconoce cuántas de M-Implants y si están defectuosas.

El responsable de la Sociedad Brasileña de Cirugía Plástica, segunda en el mundo después de la de Estados Unidos, con 5 mil médicos afiliados, afirmó que las mujeres con esos implantes no deben entrar en pánico. “Todos los implantes caducan algún día. La cuestión es saber cuándo necesitan ser cambiados”, añadió.

 Nueva medida. Las autoridades brasileñas cancelaron el registro de las prótesis mamarias de la marca holandesa Rofil, la segunda prohibida en el país después de la francesa PIP, acusada de usar material de calidad inferior.

Según informó la Anvisa, la fabricación de las prótesis Rofil fue tercerizada a la empresa PIP, quien admitió haber utilizado silicona industrial, de calidad inferior a la de uso médico.

Un portavoz de Anvisa había confirmado a la AFP que la agencia sanitaria había recibido reclamos de usuarias de las prótesis Rofil y se había abierto una investigación por el caso.

Rofil cerró sus puertas en el 2010, igual que PIP, tras denuncias por el uso de material inferior en la fabricación de sus implantes. Sin embargo, la autorización de comercialización seguía vigente en el mercado y, por tanto, las prótesis remanentes todavía podían ser implantadas en pacientes.

Las prótesis Rofil obtuvieron su primer registro en Brasil en setiembre de 2001, a nombre de diferentes empresas importadoras.

Fuente: AFP