Se estima que 2 millones de argentinos padecen diabetes y 600 de ellos lo desconocen.

Entre las complicaciones más serias y frecuentes de esta enfermedad se encuentra el “pie diabético”, causado por un daño progresivo de los nervios y vasos sanguíneos a causa de los niveles elevados de glucosa en sangre característicos de la enfermedad.

Las estadísticas estiman que entre un 15 y un 25% de los pacientes con diabetes desarrollarán úlceras en algún momento de su vida. De éstos, entre un 10 y un 30% sufrirá, además, una amputación.

Según datos de la Federación Internacional de Diabetes (IDF según sus siglas en inglés), como consecuencia de la progresión de las heridas, cada 30 segundos se produce, en algún lugar del mundo, una amputación a causa de la diabetes.

Desde hace un tiempo se están utilizando esponjas de colágeno de origen equino con antibiótico local para curar y cerrar heridas de gran profundidad que no se podían subsanar a través de las técnicas convencionales.

Entre las ventajas de estas esponjas se destacan la baja o nula inmunogenicidad (el colágeno es un biomaterial establecido en medicina), el impacto favorable en la coagulación sanguínea (favorece la agregación de plaquetas) y la absorción de grandes cantidades de fluido (y con él bacterias, depósitos de fibrina y otros materiales no deseados).

¿Por qué el pie diabético? El daño progresivo de nervios y vasos sanguíneos lleva a la falta de sensibilidad en los miembros inferiores (la neuropatía diabética), la pérdida de sensibilidad frente al dolor, al calor o al frío.

Todo esto favorece la generación de lesiones sin que la persona lo advierta, por lo que un simple corte o raspadura puede dar lugar una herida.

Por otro lado, puede darse una mala circulación y/o disminución del flujo sanguíneo en los miembros inferiores (enfermedad vascular periférica o pie isquémico) lo que impide la cicatrización y por consiguiente la curación de las heridas

Más sobre las esponjas. Las esponjas son fabricadas con colágeno equino a partir de células del tendón de Aquiles de caballo, e impregnadas con sulfato de gentamicina. Las concentraciones altísimas de gentamicina son locales y no sistémicas, por lo tanto jamás podrán ser tóxicas para el paciente.

Las propiedades hemostáticas del colágeno reducen las posibilidades de formación de hematomas y los riesgos asociados de infección. Por otro lado, el colágeno promueve la formación de hueso y la cicatrización de la herida.

Para utilizarla, se rellena con la esponja la herida. La esponja se degrada sola entre los 8 y los 88 días posteriores a la colocación, por lo que no es necesario retirarla en el futuro.