Las neumonías son frecuentes en esta época del año, principalmente por complicaciones de estados grupales. Los agentes causantes pueden propagarse por contacto directo o también por vía aérea, y la vacunación antigripal y antineumocóccica es la estrategia fundamental.

Después de la transición epidemiológica que ha llevado a los países occidentales a que las enfermedades que más mortalidad causan sean las dolencias crónicas, en lugar de las infecciosas como la tuberculosis o la malaria, las neumonías se transformaron en la causa más frecuente de muerte por infecciones. Con una tasa de mortalidad que no ha disminuido significativamente en los últimos 40 años, los grupos de mayor riesgo de neumonía son los niños pequeños y los adultos mayores de 65 años, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que esta enfermedad mata cada año a unos 1,1 millones de niños menores de cinco años; más que el SIDA, la malaria y el sarampión combinados.

La neumonía es un tipo de infección respiratoria aguda que afecta directamente a los pulmones. Éstos están formados por pequeños sacos, llamados alvéolos, que —en las personas sanas— se llenan de aire al respirar. “Los alvéolos de los enfermos de neumonía están llenos de pus y líquido, lo que hace dolorosa la respiración y limita la absorción de oxígeno –señala el Ariel Manti, miembro de la sección Infecciones Pulmonares de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR)–. Esta enfermedad puede ser causada por virus, bacterias, hongos o parásitos”.

La neumonía, explica el especialista, puede propagarse por diversas vías: “Los virus y bacterias presentes comúnmente en la nariz o garganta, pueden infectar los pulmones al aspirarse. También pueden propagarse por vía aérea, en las microgotas producidas con la tos o estornudos, lo que se conoce como vía inhalatoria”.

Grupos en riesgo

¿Quiénes están más expuestos a esta enfermedad? Niños pequeños, adultos mayores de 65 años, fumadores, y pacientes con enfermedades crónicas respiratorias, cardíacas, hepáticas, renales y con alteraciones funcionales del bazo o su extirpación quirúrgica.

Los individuos diabéticos también deben tener cuidado especial, así como os pacientes inmunocomprometidos.
El principal síntoma es la dificultad para respirar. Puede haber además escalofríos, fiebre y sudoración, dolor en el tórax, frecuentemente en “puntada de costado”, y tos (con flema o seca).

Urgencia requerida

“Las personas que presentan los síntomas antes citados deben consultar con su médico a la brevedad posible quien, luego de examinarlos, les solicitará una radiografía de tórax para confirmar el diagnóstico”, advierte Manti.

La mayoría de los pacientes, con formas leves de la enfermedad, jóvenes y sin enfermedades asociadas, “pueden ser tratados en forma ambulatoria con antibióticos por vía oral, ocasionalmente intramuscular, reposo, antitérmicos e hidratación adecuada”, agregó.

En cambio, explicó que los pacientes con cuadros graves “suelen requerir internación, alteraciones tales como deterioro de la conciencia, deshidratación severa, hipotensión arterial, dificultad para respirar o falta de aire, mayores de 65 años o personas con enfermedades concomitantes pasibles de descompensarse son quienes más frecuentemente son ingresadas a los centros asistenciales para recibir tratamiento de mayor complejidad”. Los cuadros más severos pueden requerir inclusive una internación en unidades de cuidados críticos y ventilación mecánica con aumento importante de la mortalidad.

Recomendaciones para prevenir la neumonía

• Lavarse las manos frecuentemente.
• Desechar adecuadamente los pañuelos.
• Cubrirse la boca y la nariz cuando tose o estornuda.
• No Fumar, evitar el hacinamiento y la calefacción a leña, ventilar frecuentemente la vivienda.
• En niños: Sostener la lactancia materna, al menos hasta que el bebé cumpla los 6 meses y tener al día el calendario de vacunación para reducir las complicaciones en la salud y la mortalidad por infecciones respiratorias.
• Vacunarse: Los grupos considerados con mayor riesgo de contraer cuadros graves por influenza o neumonía, deben recibir la vacunación anual contra la gripe y la vacuna antineumocócica, ambas incluidas en el Calendario Nacional de Vacunación y gratuitas en todos los centros de vacunación y hospitales públicos del país.

 

Fuente: Castropol