La artritis reumatoidea  es la más emblemática de las 180 enfermedades reumatológicas. Se calcula que entre el 1 y el 1,5% de la población argentina la padece.

Aunque no tiene cura, con un diagnóstico precoz y un buen tratamiento es posible detener su avance y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Los síntomas de la artritis reumatoidea comienzan en horas de la mañana y se presentan como dolor en las articulaciones de las manos, pies, muñecas y rodillas.

La persona tiene dificultad para hacer maniobras básicas como abrir una canilla, cambiarse de ropa o destapar un frasco.  Todos estos se conocen como síntomas de rigidez matinal.

Qué es. La artritis reumatoidea es la inflamación crónica de la membrana que envuelve las articulaciones y sintetiza el líquido sinovial.

Aún no se sabe cuál es la causa, pero se cree que se trata de una bacteria. “El sistema inmune desconoce los órganos propios y genera anticuerpos contra la propia membrana que se inflama, comienza a carcomer el hueso y, en algunos casos, destruye la articulación”, explica Marcelo Sánchez Freytes, reumatólogo del Instituto Traumatológico de Córdoba (ITC).

Según la Sociedad Argentina y el Colegio Americano de Reumatología, las mujeres son más propensas a la enfermedad que los hombres. Mientras la artritis reumatoidea afecta a uno o dos de cada mil hombres, la incidencia en mujeres es de dos a cuatro de cada mil. La explicación, la enfermedad tiene directa relación con la carga genética.

Cómo se vive. La artritis reumatoidea tiene diferentes etapas. En el estadío temprano, se da la inflamación de partes blandas. En el intermedio se presenta la osteoporosis y erosiones óseas; en el tardío, aparecen erosiones mayores, deformaciones anatómicas y anquilosis articular.

La vida del paciente cambia por completo cuando estas etapas se van manifestando. Si bien la artritis reumatoidea no es sinónimo de invalidez, vale tener en cuenta que para convivir con ella es necesario someterse a un buen tratamiento.

“Lo más importante para batallar contra esta enfermedad es el diagnóstico precoz. Si el paciente consulta inmediatamente ante la hinchazón de sus articulaciones, sin que se haya golpeado, los profesionales podemos empezar a actuar de manera rápida”, dice Sánchez Freytes.

El especialista explica que el primer consejo es evitar el estrés articular, es decir, no cargar elementos pesados, destapar gaseosas o frascos de mermeladas recién comprados, por citar sólo algunos ejemplos.

Tratamiento. El tratamiento comienza con drogas analgésicas, antiinflamatorios corticoides y drogas inmunoreguladoras que se aplican en la etapa inflamatoria. Ya en la etapa de remisión, se les indican ejercicios físicos.

El objetivo del tratamiento es aliviar el dolor, reducir la inflamación e impedir la deformidad articular, pero de ninguna manera existe la cura para esta enfermedad.