Anochece más tarde, las temperaturas sobrepasan los 30º, los días parecen eternos. Es inminente la ola de calor.

Según los especialistas, una ola o golpe de calor es un estado de tiempo extremadamente caluroso y húmedo que persiste durante varios días consecutivos.

Aunque en una primera medida el calor sólo genera incomodidad en las personas, también tiene consecuencias directas sobre la salud.

Las olas de calor producen debilitamiento, fatiga, dolor de cabeza, ausencia de apetito, insomnio, pulso acelerado, calambres y dolores musculares, agotamiento, transpiración abundante, mareos y baja presión y tensión circulatoria.

Para que estos periodos se tornen medianamente soportables, hay medidas que comúnmente las personas pasan por alto. La prevención se basa en tenerlas en cuenta.

Los especialistas recomiendan que en los días extremadamente calurosos se debe evitar realizar esfuerzos físicos innecesarios o que puedan esperar. De ser posible, las actividades deben realizarse durante las primeras horas de la mañana y las últimas del atardecer.

Asimismo, se recomienda permanecer en el ambiente más fresco que sea posible, evitando la exposición directa a los rayos del sol, especialmente en horas del mediodía.  

Según varios nutricionistas, en días de extremas temperaturas se debe preparar y consumir comidas ligeras. Aconsejan la ingesta de frutas ricas en líquidos, como la sandía o el melón, verduras frescas como la lechuga y todo tipo de platos que no impliquen mantener las hornallas encendidas durante mucho tiempo, a fin de no incrementar el calor en el ambiente ni aumentar la sensación del calor en el cuerpo.

Ingerir alimentos salados es recomendable para compensar las sales perdidas durante la transpiración. Estos alimentos deben acompañarse con una abundante ingesta de líquidos frescos. Sin embargo, se debe tener en cuenta que las bebidas muy frías pueden causar calambres estomacales.

Los médicos recomiendan evitar el consumo de bebidas alcohólicas, porque producen mayor sensación de calor. No se debe consumir líquidos que contengan cafeína o grandes cantidades de azúcar, pues ocasionan una mayor pérdida de líquido corporal.

Es aconsejable usar ropa liviana y de colores claros que reflejen la luz y por tanto el calor. Se recomienda refrescar el cuerpo durante el día con baños de agua fría.

Médicos y pediatras coinciden en que el golpe de calor puede afectar a personas de cualquier edad, pero los grupos de mayor riesgo son los niños y los mayores de 65 años, ya que no manifiestan sus síntomas con facilidad. Se debe mantenerlos con ropa liviana en lugares frescos y hacerles beber agua frecuentemente.

Aunque muchas de estas recomendaciones son de sentido común, las consecuencias del golpe de calor no deben desestimarse. Si los síntomas se prolongan o complican se debe acudir a un centro de salud.