Uno de los principales problemas que nos afectan en la posmodernidad es que disponemos de numerosos elementos de telemetría, tales como controles remotos y equipos a distancia, el celular; el control remoto del portón del garaje, del equipo de música, del televisor, del aire acondicionado, etc. Esto, sumado a nuevas tendencias de consumo tales como el delivery a domicilio, como así también computadoras que evitan que vayamos al correo y al banco porque tenemos correo electrónico y pago de cuentas por internet, han simplificado nuestras vidas por un lado, pero perjudicado también drásticamente la salud de nuestro organismo.

Estos elementos que nos generan comodidad nos llevan a movilizarnos cada vez menos, y esta situación se traduce en que nuestros músculos empiezan a achicarse de tamaño y a atrofiarse. Para graficar esto podemos tomar como ejemplo cuando a una persona le enyesan el brazo y se lo inmovilizan. Al cabo de 40 días, cuando el yeso es retirado, la persona notará que el tamaño del brazo que estuvo enyesado es menor que el del brazo que mantuvo en movimiento.

Estamos padeciendo, entonces, una ¨epidemia¨ de pérdida de masa muscular. Algunos investigadores, de hecho, consideran que la epidemia más importante a nivel global es la gran pérdida de masa muscular que está teniendo la humanidad por la falta de movilidad gracias a todos los aparatitos y avances tecnológicos que tenemos. Lo agravante es que al perder masa muscular perdemos salud.

Es importante apuntar, en este sentido, que los riesgos de la falta de actividad física no dependen de si la persona es obesa o no. Si bien el obeso tiene más riesgo de padecer afecciones complejas, la persona delgada también está expuesta a sufrirlas.

 

Lo que ganamos

Analizamos a continuación los beneficios orgánicos que nos provee el hecho de tener buena masa muscular:

1. Para la columna: Al no tener masa muscular el organismo va perdiendo la posición erecta porque los músculos, especialmente los de la espalda, son los encargados de mantenernos en una posición recta. Entonces, al moverse menos y perder masa muscular, la persona empieza a encorvarse hacia adelante. Hacer actividad física previene deformaciones de la columna vertebral, como es la escoliosis y la lordosis (desviaciones de la columna). De hecho, ante estos problemas los traumatólogos recomiendan la práctica de una actividad física, como puede ser la natación.

2. Elasticidad y movilidad: La falta de actividad física nos hace perder elasticidad y movilidad. Uno se puede dar cuenta de eso, por ejemplo, cuando termina la actividad física y se inclina hacia adelante para tocarse los pies con las manos y llega más o menos bien; pero si lleva mucho tiempo sin hacer ejercicio, por la pérdida de elasticidad de la columna no puede llegar ni a las rodillas. Eso es propio de la pérdida de movilidad y de elasticidad que van sufriendo las articulaciones cuando uno no practica actividad física.

3. A nivel cardíaco:

  • Mejora el colesterol bueno. Para entenderlo bien, el colesterol bueno es el que tiene una especie de acción ‘detergente’ sobre las arterias, es decir, que evita que la grasa que comemos en tantas comidas rápidas se pegue en las arterias y termine tapándolas produciendo infartos, embolias cerebrales, arterioesclerosis, pérdida de la memoria. Cuando uno mantiene una buena actividad física el músculo crece y, al crecer, indirectamente produce un aumento del colesterol bueno.
  • Evita la presión alta. La actividad física dilata las arterias y eso hace que, si la persona padece presión alta, ésta baje. La actividad física es un excelente complemento para evitar la presión alta, mientras que el sedentarismo es el mejor terreno para que ésta se presente.
  •   Regula la frecuencia cardíaca. La frecuencia cardíaca es inversamente proporcional a nuestro estado físico: si una persona, siendo sana, hace actividad física y su frecuencia cardíaca se dispara a 170 o más latidos por minuto, esto quiere decir que está en muy mal estado físico. Si se toma el pulso y la frecuencia cardíaca está baja, y se trata de una persona sana que no toma ningún medicamento que altere la frecuencia cardíaca, esto significa que tiene un buen estado físico.

4. Las várices: Muchas personas están muy preocupadas por el tema de las várices y pagan fortunas en tratamientos, cuando no hay mejor preventivo que el hecho de hacer actividad física. ¿Por qué? Porque al no realizar actividad física el primer lugar en el que se almacena grasa es en el abdomen. Esa grasa comprime las venas que traen la sangre de las piernas y la llevan al corazón, y se produce una estasis venosa (circulación lenta o estancamiento de la sangre en las venas) en los miembros inferiores. Si además de esto la persona pasa mucho tiempo sentada, su abdomen se dobla y por lo tanto las venas se comprimen aún más. La actividad física evita que la persona pase tanto tiempo sentada y evita que se almacene grasa en el abdomen. Y además, en la contracción y relajación de los músculos de las piernas se bombea la sangre de las venas hacia el corazón, evitando que ésta quede acantonada en las venas de las piernas.

5. Menor cansancio: La persona que no realiza actividad física llega más cansada al final del día que la que sí lo hace. Esto es lo mismo que correr un maratón: si la persona que está entrenada físicamente para correr 40 kilómetros sólo corre 2 kilómetros, ésta terminará muy bien el recorrido; en cambio una no entrenada termina muy cansada. Quiere decir que una persona sana al final del día tiene que terminar la jornada con sueño pero no con agotamiento físico, de lo contrario significa que está fuera de estado físico.

6. La capacidad respiratoria: Normalmente, cuando no hacemos actividad física utilizamos mucho la parte inferior del pulmón y muy poco la parte superior, produciendo que esta última se llene de mucosidad y que los alveolos se colapsen. Cuando uno practica actividad física, en cambio, utiliza todo el pulmón y por lo tanto mejora la oxigenación y llega más oxígeno al cerebro. Por eso se ha visto que las personas que hacen actividad física, al tener mejor oxigenación cerebral, tienen mucho mejor rendimiento intelectual que las que no la practican.

7. Diabetes, triglicéridos y colesterol: Los triglicéridos, el colesterol malo y el azúcar de la sangre, son los principales combustibles del músculo. Cuando éste comienza a trabajar utiliza azúcar; eso hace que mejore la diabetes. Y cuando lleva más de 20 minutos funcionando empieza a consumir más triglicéridos y colesterol malo. Por lo tanto, el ejercicio físico es el mejor preventivo para la diabetes y para que las arterias no se tapen con colesterol malo. Sin movimiento el músculo no utiliza ese combustible y éste va dando vueltas por las arterias y por las venas sin que se utilice, pegándose en el interior de las arterias y propiciando la arterioesclerosis.

8. A nivel de la sangre: Al haber menos colesterol y menos triglicéridos, la sangre se vuelve más fluida, y eso evita que se formen coágulos. Cuando la sangre está quieta durante un tiempo se coagula, por eso es que los médicos recomiendan que si se realiza un viaje de muchas horas en avión uno se levante y camine por el pasillo para evitar que la sangre se quede quieta. Un coágulo que se forma dentro del corazón o las venas, en especial en las várices venosas, viaja por las arterias y como éstas se van achicando de tamaño para llegar al cerebro o para poder llegar al pulmón se terminan produciendo las embolias de pulmón, de cerebro o de intestino, entre otros.

9. Nivel digestivo: Otro problema que vivimos en esta sociedad es la constipación, porque la comida chatarra no tiene fibra vegetal. La fibra vegetal, al no absorberse, hace que ésta se movilice dentro del intestino y se evacúe normalmente. Pero además, cuando uno realiza actividad física, los músculos del abdomen se contraen y se relajan rítmicamente produciendo una especie de masaje sobre los intestinos, ayudando a que la persona evacue mejor. Eso previene el cáncer de colon.

10. Sistema nervioso: Con el ejercicio físico mejora también la coordinación muscular. El cerebro es como el músculo: mientras más se utiliza, mejor funciona. Además, cuando la persona realiza actividad física se liberan unas hormonas que son muy parecidas a la morfina, llamadas ¨betaendorfinas¨. Éstas son antidepresivos naturales, porque estimulan el cerebro. Por eso la depresión, que es una epidemia muy común en nuestras grandes sociedades, es menos frecuente en la gente que hace actividad física.

 

Fuente: Rubén Salcedo (MP: 17.181), Director Médico de Sanatorio Diquecito.

Sanatorio Diquecito es una institución pionera en el tratamiento del sobrepeso y obesidad, referente en toda Latinoamérica. A lo largo de su historia, desarrolló programas de alto valor científico en temas como Rejuvenecimiento (programa anti-age), stress, tabaquismo, desintoxicación, alcoholismo y terapias para corregir hábitos de vida, sumados éstos a la diabetes y la flebología.