Las personas ambiciosas tienen una salud más deteriorada y una mortalidad más elevada.

Así lo demostró un estudio realizado por la Universidad de Notre Dame (Estados Unidos), que concluyó que la ambición impacta directamente la satisfacción con la vida propia y afecta negativamente la longevidad.

Por lo tanto, la gente ambiciosa puede llegar a tener una vida más exitosa, pero no más saludable, duradera y ni feliz.

El estudio. Timothy Judge, psicólogo  de la Universidad de Notre Dame, trabajó con más de 700 personas siguiendo de cerca sus vidas durante varias décadas. El seguimiento comenzó en la infancia, siguiendo su inserción laboral y, en algunos casos, llegando hasta su muerte.

Los voluntarios tuvieron vidas académicas muy variadas: algunos fueron a las mejores universidades, otros sólo terminaron el secundario.

El experto los entrevistó en distintos momentos de su vida y notó que la ambición iba acompañada de mejores resultados laborales y económicos,  pero, en esos casos, la salud se veía deteriorada. De hecho, la gente ambiciosa moría más joven.

“Quizás todo lo que invierten en sus carreras afecta los factores que mejoran la expectativa de vida, como las conductas saludables, las relaciones sociales estables y profundas”, reflexiona Judge.

El especialista afirma que la mayoría de los padres quiere que sus hijos sean ambiciosos, vayan a las mejores escuelas y tengan carreras exitosas, pero tener todo esto no significa que los chicos vayan a ser más felices. Por el contrario, recomienda que si el deseo de los padres es que los chicos sean felices y estén sanos, lo mejor es no enfatizar los éxitos profesionales.

Las conclusiones del estudio fueron publicadas en la revista Journal of Applied Psychology.