Las inversiones en políticas favorables al medio ambiente -en materia de transporte, vivienda y consumo de energía-  podrían ayudar a prevenir numerosas enfermedades cardiovasculares y respiratorias crónicas, así como el cáncer y varias de las afecciones relacionadas con la obesidad.

Estos son algunos de los resultados de una nueva serie mundial de documentos publicados por la Organización Mundial de la Salud,  y analizados por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, en los que se presenta sistemáticamente -y por primera vez- los beneficios que las inversiones para mitigar el cambio climático traen a la salud.

En términos generales, las políticas de desarrollo sostenible en materia de vivienda, transporte y consumo de energía en el hogar pueden aportar beneficios sanitarios inmediatos, auque lleve varios años alcanzar logros más amplios relacionados con el clima.

La nueva serie de la OMS titulada “La salud en la economía verde”, muestra que el sector de la salud tiene que defender con mayor firmeza inversiones económicas “verdes” que prevengan las enfermedades desde un principio.

La serie también recomienda que los expertos en cuestiones del clima, y en particular el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, tienen que colocar a la salud en el centro de los esfuerzos de mitigación.

El caso de las viviendas. El tema de las viviendas es el primer informe completo de la serie que se presentaó el 14 de junio en la reunión anual del Global Health Council en Washington, D.C

Según el informe, muchas formas de asma y alergias, así como las cardiopatías y los accidentes cerebrovasculares relacionados con las olas de calor y de frío -cada vez más intensas-, podrían alivianarse con la construcción de viviendas más inocuas para el clima.

En la construcción de este tipo de viviendas los ahorros en los costos sanitarios -derivados de los programas de consumo eficiente de energía en el hogar y de aislamiento térmico de la vivienda- pueden ser tan inmediatos y grandes que podrían justificar las inversiones.

El ahorro en las emisiones de gases de efecto invernadero, sin embargo, se logra a más largo plazo.

En el informe también se encontró que no se está prestando suficiente atención a los riesgos derivados de las viviendas en ciudades que crecen aceleradamente, ni a la manera en que diseños urbanos más inocuos para el clima podrían mejorar la salud y cuidar el medio ambiente.