Por: Norman Jalil
Especialista en cirugía general y endócrina
Director de la Clínica Privada Gallia

Es muy común escuchar conversaciones en relación al funcionamiento de la tiroides, pero poco se habla habitualmente de los nódulos presentes en más de la mitad de la población.

También existe una notoria falta de información sobre este tema, lo que muchas veces hace que las personas demoren la consulta al especialista, ya que la mayoría de las veces los síntomas pasan desapercibidos.

A continuación, diez mitos y verdades en relación a la enfermedad tiroidea:

“No sé si tengo tiroides”: Mito. Todas las personas tienen glándula tiroides. Si bien en la mayoría de las personas ésta funciona correctamente, en algunos casos no produce la cantidad hormonal suficiente, por lo que se necesita un suplemento diario de hormona tiroidea.

Las enfermedades tiroideas tienen una alta incidencia familiar: Verdad. Las estadísticas indican que la mayoría de los pacientes afectados de entermedad tiroidea tienen algún antecedente familiar.  Esto es así tanto para los problemas funcionales como para la presencia de nódulos (benignos o malignos). Muchas veces, incluso, se detectan problemas tiroideos en los padres luego de haberlos diagnosticado en sus hijos. Por tal motivo, se aconseja chequear al grupo familiar cuando se detecta el problema en uno de sus integrantes.

“Si estoy gordo es porque tengo tiroides”: Mito. El aumento de peso es sólo una de las manifestaciones del hipotiroidismo, pero no es la única. La mayoría de los pacientes obesos tienen su función tiroidea normal. Lo interesante de este mito es que en muchos casos ha permitido diagnosticar la enfermedad, ya que el exceso de peso es el motivo de consulta más común que lleva a estudiar la glándula tiroidea.

El chequeo tiroideo es necesario a pesar de  no sentir nada: Verdad. Los problemas funcionales de tiroides son comunes en la población general y sus manifestaciones son bastante inespecíficas. La mayoría de los pacientes llegan al diagnóstico habiendo consultado por otro motivo. Sólo un especialista puede interpretar los síntomas y orientarlos al estudio de la tiroides, por lo cual  se recomienda un chequeo regular con el médico clínico o endocrinólogo.

La disfunciones en la tiroides se dan sólo en mujeres: Mito. Si bien las enfermedades tiroideas son más frecuentes en mujeres, también son ellas las que consultan con más frecuencia al médico. Probablemente, si los hombres consultaran más a menudo se encontraría en ellos un mayor índice de problemas.

Más del 50% de las personas tiene nódulos tiroideos: Verdad. El desarrollo de la ecografía, que permite incluso visualizar nódulos de pequeño tamaño, lo ha demostrado. La clave radica en identificar qué tipo de nódulo tiene cada paciente para poder aconsejar el tratamiento más adecuado.

Los nódulos de tiroides producen dolor en el cuello cuando aparecen: Mito. El gran problema de los nódulos tiroideos es que en general no producen ningún tipo de síntomas y por ende sólo pueden ser detectados a través de un control médico. Los síntomas aparecen en casos avanzados, cuando los nódulos han alcanzado un tamaño muy grande, o cuando afectan a órganos vecinos. De allí la importancia de realizar controles periódicos de la tiroides para detectar tempranamente la aparición de estos nódulos.

La punción de un nódulo no disemina la enfermedad cuando es maligno: Verdad. La punción de un nódulo guiada por ecografía es un método de diagnóstico fundamental que ayuda a identificar al nódulo tumoral que debe ser operado. En caso de que el nódulo sea maligno, se impone efectuar la cirugía a la brevedad. A posteriori, se realiza un tratamiento complementario con iodo radioactivo que permite quemar cualquier célula tumoral que circule en el organismo.

El cáncer de tiroides es bueno: Mito. Si bien algunas variantes del carcinoma de tiroides tienen buena evolución cuando se realiza un tratamiento adecuado, otras tienen una evolución muy tortuosa y son difíciles de erradicar. El comportamiento de este tumor maligno depende de muchos factores que están identificados, por lo que hoy se sabe cuáles son los pacientes que tendrán buena evolución y cuáles no, luego del tratamiento.

El cáncer de tiroides se puede curar con cirugía: Verdad. Una cirugía minuciosa que contemple la extracción completa de la glándula tiroidea y de los territorios en donde se asientan los ganglios linfáticos más comúnmente afectados, seguida por un tratamiento con Iodo radioactivo, puede ofrecer la curación de la enfermedad en más del 98% de los pacientes. La clave radica en elegir a un especialista con experiencia y formación suficiente como para lograr este objetivo.