La ciática puede ocasionar bastantes molestias. Lo bueno es que el tiempo y el tratamiento, a menudo, resuelven con éxito la afección. En la mayoría de los casos, la ciática no necesita tratarse con cirugía.

La ciática normalmente hace alusión al dolor debido a la irritación de uno de los nervios espinales en la parte inferior de la espalda. A pesar de que la fuente de la irritación sea en la espalda, el dolor de la ciática se siente normalmente en la nalga y la pierna, en el trayecto del nervio afectado que se localiza en la pierna después de salir de la columna. La ciática suele afectar solo un lado del cuerpo.

El dolor de la ciática, a menudo, es un dolor sordo; aunque también puede ser agudo y, a veces, se siente que el dolor viaja o se “dispara” por la pierna. Los síntomas de la ciática pueden incluir entumecimiento, hormigueo o debilidad, junto con dolor.

La ciática se desarrolla debido a un cambio en una de las almohadillas cartilaginosas de la columna, conocidas como discos. Un componente pequeño del disco se mete dentro del canal espinal y causa inflamación o hinchazón. Eso, a su vez, conduce a la inflamación del nervio y desencadena los síntomas de la ciática. La presión que el disco ejerce sobre el nervio también puede contribuir a la ciática. Otras causas menos probables de la irritación del nervio son los osteofitos, los quistes u otras lesiones espinales que se presentan cerca del nervio.

La fisioterapia puede ser una alternativa de tratamiento excelente para la ciática y, con frecuencia, implica aprender estiramientos para mejorar la flexibilidad, técnicas para controlar el dolor y ejercicios para fortalecer y acondicionar los músculos que sostienen la espalda. Este tipo de fisioterapia ayuda a disminuir el dolor de la ciática y reduce el riesgo de futuras lesiones. Además de la fisioterapia, permanecer activo con el tipo de actividad física que se tolere mejor puede también ayudar a aliviar el dolor y otros síntomas.

Existen nuevos fármacos que funcionan muy bien para el dolor causado por la ciática y no son potencialmente adictivos como pueden ser los narcóticos o los opioides. Los fármacos como la gabapentina, la duloxetina, la nortriptilina y la pregabalina pueden servir para controlar el dolor fuerte o el dolor que dificulta dormir.

Los corticosteroides son otra alternativa de tratamiento. Esos potentes antiinflamatorios se administran mediante una inyección que deposita el medicamento justo donde se lo necesita. Se puede hacer un estudio por imágenes, como una tomografía computarizada o una resonancia magnética, antes de la inyección de corticosteroides, para que el proveedor de atención médica pueda ver dónde se debe administrar el medicamento. Las imágenes también sirven para guiar la inyección, a medida que se la administra, a fin de garantizar la seguridad y la exactitud.

En alrededor de 90 a 95 por ciento de los casos de ciática, el tiempo y los tratamientos tanto conservadores como no quirúrgicos resuelven exitosamente el problema. No obstante, cuando la ciática continúa pese a estos tratamientos, tal vez haya que considerar la cirugía.

Pese a ser raro, se puede recomendar la cirugía como la primera medida en el tratamiento cuando la debilidad relacionada con la ciática es entre moderada y grave, si la debilidad empeora con el tiempo, si los síntomas afectan ambos brazos o cuando la persona presenta incontinencia debido a la ciática. Muy rara vez, la ciática puede conducir a entumecimiento extenso en las nalgas y piso pélvico. Cuando eso ocurre, lo que frecuentemente se requiere es una rápida intervención quirúrgica.

Cuando la ciática es resultado del problema de un disco —como ocurre en los casos más típicos— y es necesaria una cirugía, esta puede ser muy eficaz y el procedimiento implica extraer la parte del disco que está afectando al nervio. Esta cirugía normalmente lleva alrededor de 75 minutos y requiere solamente un día de hospitalización.