Aunque tratada a tiempo no suele revestir mayor gravedad, la inflamación de los oídos externos contraída en el agua (“oído del nadador”) puede representar para quien la padece el fin de la temporada de pileta. ¿Cómo prevenirla?

Apodada “otitis de pileta”, la otitis que afecta a quienes se sambullen en las aguas para escapar del calor es una de las afecciones más frecuentes del verano. Aunque tratada a tiempo no suele revestir mayor gravedad, es molesta e impide disfrutar, justamente, de la pileta y de todo aquel paisaje con agua: mar, río, laguna, etcétera. Estadísticas del Sistema de Atención al Turista (SAT), que implementa todos los veranos el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires en la costa atlántica, señalan que el 15% de las consultas que reciben en sus diferentes centros de atención corresponden a otitis.

Por qué se genera

La otitis externa es una infección que se origina en la piel del conducto auditivo externo que tras permanecer humedecida por mucho tiempo se reblandece y pierde su capa protectora, permitiendo que las bacterias ingresen al oído. “Los síntomas aparecen unas horas después de haber estado por largo tiempo en la pileta y son fiebre y dolor intenso. Los niños la padecen más que los grandes porque bucean y están mucho tiempo en el agua”, afirma Daniel Adam, jefe del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital de Pediatría “Sor María Ludovica”, de la ciudad de La Plata.

Incluso masticar puede ser doloroso para algunas personas con otitis externa; a veces, el canal auditivo pica antes de que el dolor comience. En los casos en que haya pus, partículas o hinchazón dentro del canal auditivo, que bloqueen el pasaje del sonido hacia el oído, es posible que la audición se vea afectada, afortunadamente, de manera temporal.

Prevención del “oído del nadador”

También conocida como “oído del nadador”, esta forma de otitis puede ser prevenida mediante el uso de tapones de baño, que sellan el conducto auditivo y el pabellón del oído, protegiéndolo de posibles infecciones; claro que lograr que un chico use los tapones es más difícil que prohibirle que se meta al agua y, al mismo tiempo, los tapones no son 100% seguros. Algunas medidas más o menos implementables, y que colaboran con reducir el riesgo de otitis, son evitar las reiteradas zambullidas, así como también que los chicos permanezcan por largos períodos con la cabeza debajo del agua.

“Es importante que después de salir de la pileta se sequen bien los oídos para evitar que la piel del conducto quede húmeda y, si el tímpano está intacto, puede utilizarse alcohol boricado o fino diluido con agua para garantizar un buen secado”, afirma Adam.

La limpieza y el secado de los oídos se debe realizar con un algodón absorbente, pero nunca con hisopos que pueden dañar la piel interna del oído y favorecer tanto las infecciones que uno busca prevenir como lesiones aún más graves del oído.
Quienes deben tener especial cuidado son las personas que tienen un conducto auditivo externo largo y fino, que mantiene fácilmente la humedad y predispone a desarrollar otitis. En estos casos, se aconseja que al terminar el día de pileta la persona se coloque de 4 a 5 gotas de alcohol boricado en los oídos y haciéndolas salir inmediatamente, inclinando la cabeza.

¿Tratamiento antibiótico?

Pero cuando aparecen los primeros síntomas, es fundamental consultar al médico, que indicará un tratamiento antibiótico, ya que de lo contrario, librada la infección a su evolución natural, pueda extenderse hasta el hueso que rodea el conducto auditivo. La mala noticia es que no basta con los medicamentos para combatir la otitis ya declarada: quienes la padecen deben respetar la indicación que hará el médico de no sumergir la cabeza en el agua por, al menos, 15 días. Y esto vale aún cuando los síntomas (el dolor) hayan desaparecido.

“Es necesario esperar que la piel del conducto se termine de renovar y se cure, porque este tipo de infección no deja inmunidad”, concluyó Adam. En otras palabras, volver al agua antes de tiempo significa volver a la otitis y a sus síntomas. Más vale prevenir que curar, ¡por segunda vez!

Tips cuidar los oídos del agua

• Realizar chequeos auditivos frecuentes como forma de prevención.
• Evitar el baño en aguas poco saludables (aguas contaminadas o sucias, como ríos).
• Zambullirse de manera suave en playas y piscinas.
• Evitar mantener la cabeza mucho tiempo debajo del agua.
• Secar bien los oídos después del baño.
No usar hisopos o elementos punzantes para secar los oídos.

 

 

Fuente: Castropol