El ejercicio aeróbico puede mejorar la capacidad de concentración después de la menopausia
Un estudio encontró beneficios en habilidades vinculadas con la planificación, la organización y el cambio de tareas entre mujeres que realizaron actividad cardiovascular durante seis meses.
El ejercicio aeróbico podría ayudar a preservar algunas capacidades cognitivas durante la etapa posterior a la menopausia. Así lo plantea un nuevo estudio que encontró mejoras en la función ejecutiva entre mujeres que realizaron actividad cardiovascular de manera regular durante seis meses.
La investigación, publicada en el Journal of Alzheimer’s Disease, comparó los efectos del ejercicio aeróbico con los de un programa basado en ejercicios de flexibilidad y fortalecimiento del core.
Las participantes que realizaron actividad aeróbica cuatro veces por semana obtuvieron mejores resultados en pruebas que evaluaban la función ejecutiva, un conjunto de habilidades necesarias para planificar, organizar tareas, mantener la concentración y adaptarse a diferentes demandas.
Un programa de seis meses
Para la investigación, los científicos reclutaron a 93 mujeres sanas de entre 20 y 67 años. Una parte fue asignada al programa aeróbico, mientras que el resto realizó ejercicios de estiramiento, flexibilidad y core.
Las actividades cardiovasculares podían realizarse sobre una cinta de correr, una bicicleta fija o una máquina elíptica. Las participantes fueron sometidas periódicamente a evaluaciones cognitivas durante los seis meses.
Alrededor de ocho de cada 10 completaron al menos tres meses del programa, mientras que siete de cada 10 llegaron hasta el final del período de estudio.
Los investigadores observaron mejoras medibles en la función ejecutiva a partir de los tres meses. Los beneficios continuaron aumentando durante los siguientes tres meses.
Qué capacidades mejoraron
Las diferencias se observaron especialmente en tareas relacionadas con la velocidad para cambiar de una actividad a otra y con la capacidad para detectar y manejar errores.
Esto puede traducirse en situaciones de la vida cotidiana que requieren alternar entre distintas tareas, organizar actividades, mantener la atención o responder con mayor flexibilidad ante cambios.
Sin embargo, no todas las capacidades cognitivas mostraron la misma respuesta. La memoria y la velocidad de procesamiento no presentaron beneficios similares a los registrados en la función ejecutiva.
“Muchas mujeres informan que cambian más fácilmente entre tareas, mejor capacidad para planificar y organizar, mejor concentración y flexibilidad mental, y sentirse más nítidas en las actividades diarias”, explicó Sharon Sanz Simon, investigadora principal y profesora adjunta de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad Rutgers.
Qué ejercicio recomiendan
A partir de los resultados, los investigadores plantearon un esquema de actividad que podría resultar práctico para mujeres que quieran incorporar ejercicio cardiovascular a su rutina.
La propuesta contempla entre tres y cuatro sesiones semanales. Cada entrenamiento debería comenzar con unos 10 a 15 minutos de calentamiento y estiramientos suaves, seguidos de aproximadamente 45 minutos de actividad aeróbica continua.
Entre las opciones mencionadas se encuentran caminar a paso rápido, trotar, andar en bicicleta, utilizar una elíptica, nadar, realizar ejercicios aeróbicos en el agua o participar de actividades cardiovasculares basadas en la danza.
Los investigadores remarcaron que las participantes del estudio no eran mujeres particularmente activas: al comienzo presentaban una condición cardiorrespiratoria inferior al promedio y no realizaban ejercicio de manera habitual.
Los resultados sugieren así que incorporar actividad aeróbica de forma sostenida podría aportar beneficios no sólo para la condición física, sino también para determinadas funciones cerebrales durante la posmenopausia.
