Tras un ACV, recomiendan iniciar la rehabilitación dentro de las primeras 48 horas

Tras un ACV, recomiendan iniciar la rehabilitación dentro de las primeras 48 horas

Las nuevas pautas de la Asociación Americana de Ictus plantean que el tratamiento debe comenzar en el hospital una vez que el paciente se encuentre estable. También destacan la atención de la salud mental, la participación de los cuidadores y un abordaje adaptado a cada caso.

La rehabilitación después de un accidente cerebrovascular (ACV) debería comenzar lo antes posible y, siempre que la persona se encuentre estable, idealmente dentro de las primeras 48 horas. Así lo establecen las nuevas directrices de la Asociación Americana de Ictus, publicadas en la revista Stroke.

Las recomendaciones ponen el foco en que la recuperación no debe limitarse a recuperar fuerza o movilidad. Un ACV puede afectar la capacidad para caminar, escribir, hablar, realizar tareas cotidianas e incluso desenvolverse de manera independiente, por lo que el tratamiento debe contemplar las necesidades específicas de cada paciente.

Un tratamiento adaptado a cada persona

Las nuevas pautas remarcan que no existe un único camino de recuperación. El tipo y la intensidad de la rehabilitación deben definirse de acuerdo con las secuelas, las capacidades y el estado general de cada persona.

“Cada ictus es único. Cada persona se enfrenta a un conjunto diferente de desafíos”, explicó Lorie Gage Richards, profesora asociada de la Universidad de Utah y redactora principal de las directrices.

El abordaje puede involucrar a un equipo multidisciplinario integrado por neurólogos, enfermeros especializados, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, fonoaudiólogos, trabajadores sociales y psicólogos. La coordinación entre estos profesionales resulta clave para acompañar las distintas etapas del proceso.

La salud mental también forma parte de la recuperación

Las recomendaciones también plantean realizar evaluaciones para detectar depresión, ansiedad y otras dificultades emocionales que pueden interferir en la recuperación.

El impacto de un ACV puede extenderse mucho más allá de las consecuencias físicas. También puede modificar la autoestima, las relaciones personales, la posibilidad de volver al trabajo y el sentido de independencia de quienes lo atraviesan.

Las pautas contemplan además cuestiones como los trastornos del sueño, el dolor, la crianza de hijos pequeños y los cambios en la función sexual. La rehabilitación, por lo tanto, debe ayudar a la persona a reconstruir su vida cotidiana y adaptarse a las nuevas circunstancias.

El papel de los cuidadores

Los familiares y cuidadores también deben ser incluidos en el proceso. Las nuevas directrices recomiendan que reciban información, educación y apoyo, además de participar en la planificación de los objetivos de rehabilitación.

La recuperación puede extenderse durante meses o incluso años y no necesariamente tiene un punto final definido. Por eso, los especialistas plantean que el seguimiento debe continuar de acuerdo con las necesidades de cada paciente.

En Estados Unidos, casi 800.000 personas sufren un ACV cada año, según los datos citados por los investigadores. El accidente cerebrovascular puede presentarse a cualquier edad y constituye una de las principales causas de muerte y discapacidad.

Para quienes sobreviven, las nuevas recomendaciones buscan cambiar la mirada sobre la etapa posterior al episodio: no se trata solamente de recuperar capacidades físicas, sino también de afrontar las consecuencias emocionales, recuperar autonomía y encontrar nuevas herramientas para continuar con la vida cotidiana.

Redacción Latam

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