Bajos niveles de vitamina D se relacionan con un mayor riesgo de parto prematuro

Bajos niveles de vitamina D se relacionan con un mayor riesgo de parto prematuro

Un análisis de más de 15 mil embarazos encontró que las mujeres con las concentraciones más reducidas presentaban mayores probabilidades de dar a luz antes de las 37 semanas.

La vitamina D es conocida principalmente por su importancia para la salud de los huesos, pero también podría desempeñar un papel relevante durante el embarazo. Un nuevo estudio encontró que sus niveles bajos están asociados con un mayor riesgo de parto prematuro.

La investigación, publicada en el Journal of Perinatology, analizó más de 15 mil embarazos y comparó las concentraciones de vitamina D de las mujeres con el momento en el que se produjo el nacimiento.

Los resultados mostraron que aquellas con los niveles más bajos presentaban el mayor riesgo de tener un parto antes de las 37 semanas de gestación.

Mayor asociación en los partos muy prematuros

La relación fue todavía más pronunciada al analizar los nacimientos muy prematuros, definidos en el estudio como aquellos ocurridos antes de las 32 semanas.

“Aprendemos sobre el papel de la vitamina D en la salud ósea, pero nadie nos enseña sobre sus distintos roles en el embarazo, especialmente esta relación con el parto prematuro que estamos descubriendo”, señaló Anjali Borsum, autora del estudio y estudiante de la Facultad de Medicina de la Universidad Médica de Carolina del Sur, en Estados Unidos.

Los hallazgos se suman a investigaciones anteriores del mismo equipo que sugieren que esta vitamina podría intervenir en el desarrollo de la placenta y estar relacionada con otras complicaciones del embarazo.

Entre ellas se encuentran la preeclampsia, caracterizada principalmente por presión arterial elevada durante la gestación, y la diabetes gestacional.

¿Tomar suplementos puede reducir el riesgo?

Aunque el estudio encontró una asociación entre los niveles de vitamina D y el parto prematuro, todavía no permite concluir que la deficiencia sea su causa directa.

Tampoco demuestra que tomar suplementos durante el embarazo pueda prevenir estos nacimientos. Para responder esa pregunta, los investigadores consideran necesarios ensayos clínicos aleatorizados que evalúen específicamente los efectos de optimizar los niveles de vitamina D.

La cantidad presente en el organismo depende de distintos factores, entre ellos la alimentación y la exposición a la luz solar.

Por eso, los autores plantean que las mujeres con poca exposición al sol podrían consultar con un profesional de la salud sobre sus niveles de vitamina D y, en caso de ser necesario, evaluar una eventual suplementación.

Los resultados abren así una nueva línea de investigación sobre el papel de este nutriente durante la gestación y la posibilidad de que mantener niveles adecuados contribuya a reducir determinadas complicaciones. Sin embargo, serán necesarios nuevos estudios para establecer si existe una relación causal y definir qué intervenciones podrían resultar efectivas.

Redacción Latam

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