Casi 8 de cada 10 jóvenes adultos presentan señales tempranas de un trastorno metabólico
Un estudio detectó factores de riesgo vinculados con obesidad, hipertensión, alteraciones del azúcar en sangre y colesterol en personas de unos 23 años.
Casi ocho de cada 10 adultos jóvenes presentan algún signo temprano del síndrome cardiovascular-riñón-metabólico, conocido como síndrome CKM, según un nuevo estudio publicado en Circulation: Cardiovascular Quality and Outcomes.
Esta condición describe la relación entre distintos problemas de salud que pueden aparecer y evolucionar de manera conjunta, como la obesidad, la diabetes, la enfermedad renal y las enfermedades cardiovasculares.
Señales que pueden aparecer desde temprano
Para la investigación, los científicos analizaron los datos de casi 1.300 adultos jóvenes que participaban en un estudio de largo plazo sobre salud familiar.
Los investigadores determinaron en qué etapa del síndrome CKM se encontraba cada participante y utilizaron imágenes por ultrasonido para buscar posibles signos tempranos de daño en las arterias.
Cerca del 80% de los participantes cumplía los criterios para las etapas 1, 2 o 3 del síndrome. Esto significa que presentaban desde exceso de grasa corporal y factores de riesgo metabólicos hasta evidencias iniciales de afectación cardiovascular.
Entre los indicadores que pueden aparecer en estas primeras etapas se encuentran la presión arterial elevada, colesterol alto, resistencia a la insulina, prediabetes, enfermedad renal y diabetes tipo 2.
Algunos ya mostraban daño arterial
Aunque la mayoría de los participantes se encontraba en etapas iniciales, un pequeño grupo ya presentaba señales de deterioro de las arterias, una situación que puede aumentar posteriormente el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular.
Casi el 3% había alcanzado el estadio 3, caracterizado por la presencia de daño arterial. Ninguno de los participantes había llegado al estadio 4, la fase más avanzada, en la que aparecen enfermedades cardiovasculares graves o insuficiencia renal.
El estudio también encontró que quienes se encontraban en etapas más avanzadas del síndrome obtenían peores resultados en las evaluaciones generales de salud cardiovascular.
Hábitos para prevenir problemas futuros
Los investigadores plantean que detectar estos factores de riesgo durante la juventud ofrece una oportunidad para intervenir antes de que aparezcan enfermedades cardiovasculares graves.
En ese sentido, recomiendan prestar atención a las medidas conocidas como Life’s Essential 8, un conjunto de indicadores relacionados con la salud cardiovascular: alimentación, actividad física, evitar el tabaco, dormir adecuadamente, controlar el peso, mantener niveles saludables de colesterol y glucosa y controlar la presión arterial.
Según los resultados, apenas alrededor del 21% de los jóvenes adultos no presentaba factores de riesgo identificables para el síndrome CKM.
Los investigadores sostienen que la evaluación temprana puede ayudar a identificar a quienes tienen mayor riesgo y promover cambios de hábitos desde los primeros años de la adultez, antes de que se produzcan daños cardiovasculares más difíciles de revertir.
