Una estimulación en la médula espinal logró mejorar la movilidad del brazo tras un ACV
Un ensayo clínico piloto mostró que la estimulación eléctrica de la médula espinal permitió recuperar fuerza y movimiento en pacientes con secuelas motoras severas luego de un accidente cerebrovascular.
La estimulación eléctrica de la médula espinal podría convertirse en una nueva herramienta para mejorar la recuperación motora de personas que sufrieron un accidente cerebrovascular (ACV), según los resultados de un estudio publicado en la revista científica Nature Medicine.
La investigación evaluó a pacientes con importantes limitaciones en la movilidad de los brazos como consecuencia de un ACV y observó mejoras significativas en la fuerza muscular, la movilidad y la reducción de la rigidez asociada al daño neurológico.
Mejoras rápidas en fuerza y movimiento
El ensayo incluyó a siete personas que habían sufrido un ACV y presentaban debilidad severa en uno de sus brazos. Tras recibir estimulación medular durante cuatro semanas, los participantes registraron un incremento promedio del 32% en la fuerza del miembro afectado.
Además, mostraron una mayor capacidad para realizar movimientos y una disminución de la espasticidad, una condición frecuente tras un ACV que provoca rigidez muscular y dificulta la movilidad.
Los investigadores destacaron que estos resultados se alcanzaron con menos de nueve horas totales de entrenamiento físico específico durante todo el período de tratamiento.
Cómo funciona la técnica
La terapia utiliza un sistema denominado estimulación epidural cervical de la médula espinal. Consiste en implantar electrodos muy finos a nivel del cuello, sobre la médula espinal, para enviar impulsos eléctricos controlados.
Estos estímulos potencian la comunicación entre las señales que aún logra enviar el cerebro y los músculos afectados por el daño neurológico, facilitando la ejecución de movimientos.
Según los especialistas, la técnica no reemplaza las conexiones perdidas por el ACV, pero permite aprovechar de manera más eficiente las vías nerviosas que permanecen funcionales.
Un apoyo tecnológico para la rehabilitación
Durante el estudio, las mejoras aparecieron de forma inmediata mientras la estimulación estaba activa. Sin embargo, los investigadores observaron que parte de esos beneficios disminuían una vez suspendido el tratamiento.
Por ese motivo, consideran que actualmente la estimulación actúa principalmente como una tecnología de asistencia que facilita el movimiento mientras se encuentra en funcionamiento.
Aun así, los resultados son considerados alentadores porque demuestran que es posible recuperar funciones motoras incluso años después de haber sufrido un ACV.
Próximos pasos
El equipo científico ya inició el reclutamiento de participantes para estudios de mayor escala que permitan evaluar la eficacia y seguridad de la técnica a largo plazo.
El objetivo es desarrollar dispositivos implantables que puedan utilizarse en la vida cotidiana y convertirse en una alternativa complementaria a los programas tradicionales de rehabilitación para personas con secuelas motoras tras un accidente cerebrovascular.
