Una siesta de 30 minutos podría mejorar el desempeño de médicos tras una guardia de 24 horas

Una siesta de 30 minutos podría mejorar el desempeño de médicos tras una guardia de 24 horas

Un estudio con residentes de anestesia y cuidados intensivos encontró un rendimiento clínico 7,4% superior entre quienes tuvieron la posibilidad de dormir brevemente.

Una siesta de apenas 30 minutos podría ayudar a contrarrestar parte de los efectos de la falta de sueño entre médicos que realizan guardias prolongadas. Un nuevo estudio encontró mejoras en el desempeño de residentes de anestesia y cuidados intensivos después de un turno de 24 horas.

La investigación, publicada en la edición de octubre de la revista Anesthesiology, evaluó cómo una breve oportunidad para dormir influía sobre la capacidad de los profesionales para responder ante una crisis clínica simulada.

El trabajo incluyó inicialmente a 35 residentes. Cada participante fue evaluado en dos situaciones: una después de haber descansado normalmente y otra tras completar una guardia de 24 horas que generó una privación parcial del sueño.

Una mejora del 7,4%

Durante la condición de falta de sueño, 19 participantes fueron asignados aleatoriamente a una oportunidad de siesta de 30 minutos, mientras que otros 16 integraron el grupo de control.

En la muestra principal de análisis, conformada por 27 residentes, quienes pudieron dormir obtuvieron 14,8 puntos más en la evaluación del rendimiento clínico que el grupo de control. Esa diferencia representó una mejora del 7,4%.

Los investigadores no encontraron diferencias estadísticamente significativas entre ambos grupos en las habilidades técnicas consideradas de manera general.

Sin embargo, observaron una asociación entre una mayor cantidad de sueño y un mejor desempeño técnico. Los análisis exploratorios también sugirieron que las siestas más prolongadas dentro del período disponible podrían estar relacionadas con mejores resultados en distintos aspectos de la evaluación.

Liderazgo y manejo de recursos

Las diferencias fueron más claras al analizar las denominadas habilidades no técnicas, fundamentales para responder adecuadamente ante situaciones críticas.

Los residentes que tuvieron la oportunidad de dormir obtuvieron 11 puntos más en este apartado. Entre las capacidades que mostraron mejoras significativas estuvieron el liderazgo y la utilización de los recursos disponibles.

Este tipo de habilidades resulta especialmente relevante en anestesia y cuidados intensivos, donde las emergencias pueden exigir decisiones rápidas, coordinación de equipos y una correcta administración de los recursos.

El impacto de las guardias prolongadas

La privación de sueño puede afectar capacidades cognitivas necesarias para el trabajo médico, especialmente después de turnos extensos. Por eso, los investigadores analizaron si una intervención tan breve como permitir una siesta podía reducir parte de ese deterioro.

Los resultados aportan evidencia inicial de que una pausa de descanso podría ayudar a mitigar algunos efectos negativos de la falta de sueño sobre el rendimiento de los residentes.

Sin embargo, el estudio fue pequeño y evaluó el desempeño mediante escenarios de crisis simulados. Por lo tanto, los resultados no permiten determinar todavía si la misma mejora se traduce directamente en una atención más segura o eficaz de pacientes reales.

Los investigadores consideran que serán necesarios estudios más amplios para confirmar los resultados y establecer de qué manera las oportunidades programadas de descanso podrían incorporarse a las guardias médicas prolongadas.

Redacción Latam

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