Vapeadores desechables, una amenaza ambiental por sus metales pesados y residuos
Un estudio detectó niveles elevados de plomo, zinc y cobre en el líquido de algunos dispositivos analizados. Las baterías, los circuitos y los plásticos también plantean dificultades para su reciclaje y pueden generar riesgos cuando terminan en los sistemas de basura.
Los vapeadores desechables podrían representar un problema ambiental mayor de lo que aparentan. Una nueva investigación detectó altas concentraciones de plomo y otros metales pesados en el líquido que contienen algunos de estos dispositivos y advirtió sobre las dificultades que presentan a la hora de desecharlos y reciclarlos.
El estudio, publicado en la revista Environmental Monitoring and Assessment, analizó cigarrillos electrónicos recolectados en tiendas especializadas de Estados Unidos y Reino Unido.
Además del líquido residual, los dispositivos contienen baterías, circuitos electrónicos y diferentes tipos de plástico integrados en estructuras compactas que pueden resultar difíciles de desmontar.
Metales pesados en el líquido
Los investigadores encontraron que algunas muestras de líquido extraídas de vapeadores usados presentaban concentraciones de plomo entre las más elevadas reportadas hasta ahora en este tipo de productos.
Al intentar determinar el origen, el equipo no encontró cantidades en las soldaduras, los componentes electrónicos o los elementos calefactores que permitieran explicar los valores registrados. Los resultados apuntaron al propio líquido como posible fuente.
Para comprobarlo, los científicos analizaron también un pequeño número de dispositivos nuevos, que nunca habían sido utilizados. Allí volvieron a encontrar metales pesados, lo que sugiere que algunos contaminantes podrían estar presentes desde el momento de fabricación.
En determinadas muestras también se registraron concentraciones elevadas de zinc y cobre.
Qué se sabe sobre el riesgo para las personas
El trabajo no determinó si los metales detectados en el líquido pasan al aerosol que inhalan los usuarios ni si alcanzan los pulmones durante el uso habitual.
Por lo tanto, los resultados no permiten establecer a partir de este estudio cuál sería el grado de exposición humana a esos contaminantes.
La investigación sí plantea una preocupación ambiental: si los dispositivos son descartados de manera inadecuada, los metales presentes en el líquido residual podrían eventualmente filtrarse y contribuir a la contaminación del suelo o de las aguas subterráneas.
El desafío de las baterías
Los investigadores también intentaron desmontar los vapeadores y encontraron importantes dificultades para retirar sus componentes, particularmente las baterías.
Esta característica complica el reciclaje y suma otro riesgo. Las baterías de litio pueden incendiarse si son dañadas o trituradas durante el procesamiento de residuos. En Reino Unido, los dispositivos descartados ya han sido relacionados con incendios en sistemas de gestión de basura.
Un diseño que permita retirar fácilmente la batería facilitaría su recuperación y reciclaje, además de reducir el riesgo de incendios, plantearon los autores.
Cambios para reducir el impacto
Los investigadores proponen diferentes modificaciones para disminuir la huella ambiental de estos productos, como utilizar plásticos reciclables, facilitar el desmontaje de las baterías y priorizar dispositivos recargables frente a los modelos de un solo uso.
También consideran necesario fortalecer los controles sobre los líquidos utilizados tanto en vapeadores desechables como recargables para detectar la presencia de plomo y otros contaminantes potencialmente perjudiciales.
Con el crecimiento del uso de cigarrillos electrónicos, los autores advierten que el problema no termina cuando el dispositivo deja de funcionar. Su combinación de componentes electrónicos, baterías, plástico y restos de líquido convierte a estos productos en un residuo complejo que requiere sistemas específicos de recolección, tratamiento y reciclaje.
