Denominada ceritinib, fue designada ‘terapia innovadora’ por la Food and Drug Administration (FDA) de los Estados Unidos . También fue autorizado su uso en la Unión Europea y diez países de Latinoamérica, América Central, Norteamérica y Asia.

En el mundo, el cáncer de pulmón provoca más muertes que el de colon, mama y próstata juntos , y se diagnostican 1.600.000 de nuevos casos cada año.  Hoy se conoce que el cáncer de pulmón no es uno solo, sino que existen múltiples subtipos según cuál es el gen que se altera. Esto permitió desarrollar medicamentos “a medida” para algunas de estas alteraciones genéticas, como parte de las llamadas “terapias dirigidas a blancos moleculares”.

En opinión de Claudio Martín, jefe de Oncología Torácica del Instituto Alexander Fleming y médico oncólogo del Hospital María Ferrer, “el cambio en el tratamiento del cáncer de pulmón ha sido drástico en los últimos años”.

“Ahora contamos con muchas más herramientas que han permitido que los pacientes tengan una mejor calidad de vida y que la supervivencia se haya prolongado en forma muy importante. Hace 10 años, no importaba el subtipo de tumor porque todos se trataban de la misma forma. En la actualidad, cada tipo de tumor de pulmón se trata de distinta manera, en varios casos con diferentes medicaciones más específicas y con mejores resultados. Por lo tanto, es mandatorio saber qué tipo de tumor tiene el paciente”, explica Martín.

Entre los factores de riesgo para desarrollar cáncer de pulmón, sin ninguna duda el tabaquismo es el más importante y el más relacionado con la patología . Sin embargo, el cáncer de pulmón puede afectar a cualquiera, no necesariamente a quienes son o fueron fumadores. Entre un 10 y un 15 por ciento de los casos se dan en personas que nunca fueron fumadoras (ni activas ni pasivas), esto incluye hombres y mujeres de todas las edades, inclusive jóvenes de 15 años de edad . En estos casos, el origen de la enfermedad podría responder a alteraciones genéticas.

Se estima que entre el 85 y el 90% de los cánceres de pulmón corresponden al denominado ‘cáncer pulmonar de células no pequeñas’ (CPCNP) , y de ellos, algunos de los subtipos se manifiestan en personas exfumadoras o que nunca fumaron, y presentan cambios moleculares específicos que podrían responder a distintos tratamientos.

Particularmente, uno de los subtipos se origina porque diferentes porciones de dos genes (el EML4 y el ALK) se ven alteradas, creando la proteína de fusión ALK que promueve el desarrollo y crecimiento del tumor2. Hoy es posible mediante estudios de marcadores tumorales reconocer la alteración genética e identificar a este CPCNP ALK+. A partir de allí, se puede orientar el tratamiento con terapias dirigidas especialmente a inhibir la alteración causante de este crecimiento tumoral.

Particularmente, ya está disponible en la Argentina una nueva alternativa para el tratamiento de este tipo específico de cáncer de pulmón que afecta a cerca de 72.000 personas en el mundo . La nueva droga, denominada ceritinib, es un inhibidor oral, selectivo de la ALK (quinasa de linfoma anaplásico) que demostró beneficios como terapia del CPCNP ALK+ .

En la Argentina, está indicada como segunda línea de tratamiento, para aquellos individuos a los que ya se les había administrado un inhibidor de ALK.

El ceritinib fue una de las primeras drogas en oncología de precisión en ser aprobadas por la Food and Drug Administration (FDA) de los Estados Unidos como ‘terapia innovadora’, por considerarse que atiende una necesidad médica no cubierta. Su uso fue autorizado a la fecha también por la Unión Europea y por diez países de Latinoamérica, América Central, Norteamérica y Asia.

“El ceritinib se enmarca en la idea de poder realizar tratamientos en forma personalizada, una vez que uno identifica la vía por la que el tumor está creciendo y así tender a la cronificación de la enfermedad, que es el objetivo actual del control del cáncer avanzado: hacer que los pacientes puedan convivir con su enfermedad manteniendo su calidad de vida, al igual que como se convive con la hipertensión, la diabetes o la mayor parte de las enfermedades del ser humano”, afirmó Martín.

“En estos últimos años, hemos empezado a conocer mejor la biología de los tumores”, manifiesta Claudia Bagnes, médica oncóloga, jefe del Servicio de Oncología del Hospital Tornú. “Sabemos que dentro de los grandes tipos histológicos que podemos reconocer por su anatomía patológica, existen otros subgrupos que son reconocidos por técnicas más sofisticadas y precisas. Dentro de estas alteraciones hay dos en cáncer de pulmón que nos interesan principalmente, porque marcan un pronóstico de ese tumor y además nos van a predecir qué respuesta va a tener el paciente a ciertos tratamientos específicos; una de ellas es la que genera el CPCNP ALK+. Este tratamiento nos brinda una probabilidad mayor de poder disminuir el tamaño y extensión de la enfermedad, prolongar la sobrevida del paciente libre de progresión, ofrecerle una mejor calidad de vida y una disminución de los síntomas relacionados al cáncer,” consigna la especialista.

“El hallazgo más importante es que a aquellos pacientes que ya habían hecho un tratamiento previo y sólo quedaba la posibilidad de hacerles quimioterapia, hoy podemos ofrecerles una nueva opción que es tan efectiva, al menos, como la primera. Además, hay otros beneficios a estudiar más profundamente, como la posibilidad de actividad de ceritinib en cierto subgrupo de pacientes, como los que tienen metástasis cerebrales, o lograr tratamientos iniciales con tiempos más largos de control de la enfermedad. Pero lo más destacable es disponer de una nueva herramienta para tratar a los pacientes en un escenario en donde no se disponía de demasiadas alternativas”, subraya Martín.