Cuando se realiza una cirugía traumatológica de miembro inferior o superior, el cirujano debe trabajar en un campo libre de sangre. Esto, que se conoce como exanguinación, no sólo permite ver con claridad la zona a operar, sino que reduce la cantidad de sangre que se pierde en cada intervención.

El torniquete es la técnica de exanguinación más antigua: se utiliza desde hace 100 años. Existen varios tipos de torniquete y todos funcionan prácticamente de la misma manera: se coloca una cinta/banda alrededor de la extremidad a operar y se ejerce presión para evitar el paso de la sangre al miembro.

Hace unas décadas, especialistas y científicos de todo el mundo advirtieron las desventajas de los torniquetes y los riegos para el paciente. El médico y profesor israelí Noam Gavriely, quien estudió esos riesgos durante años e inventó un dispositivo superador, visitó distintos centros de salud en Córdoba y brindó una charla en la que destacó los tres peligros más importantes en el uso del torniquete.

En primer lugar mencionó a las infecciones. Al respecto dijo: “El riesgo más grave es la contaminación por bacterias, ya que en la práctica corriente el mismo torniquete se utiliza muchas veces y con distintos pacientes”.

Luego, se refirió a las trombosis y embolia pulmonar. “El torniquete sólo nos garantiza un 60% de exanguinación; y el resto de sangre que permanece dentro de la pierna durante la operación forma coágulos. Luego, al abrir el torniquete, esos trombos se mueven con el flujo de sangre hasta llegar al corazón y a los pulmones pudiendo ocasionar embolia pulmonar y daño cerebral”, explicó.

Y en tercer lugar ubicó a las parálisis por torniquete. “Para que la zona esté libre de sangre es necesario hacer el torniquete; sin embargo, el mayor mecanismo de la lesión nerviosa está relacionado con la excesiva presión que este ejerce. Por lo tanto es importante producir una presión baja, sin riesgos, que mantenga la oclusión arterial y la hemostasia. Y aunque el tiempo máximo recomendado es de dos horas, los especialistas aseguran que no hay tiempo máximo de torniquete seguro”, indicó.

La experiencia en Argentina
En Córdoba, Gavriely visitó los quirófanos de distintos centros de salud y demostró a los jefes de traumatología los beneficios de la malla por él inventada.

Las mallas HemaClear, un anillo de silicona que proporciona la presión de exanguinación y la oclusión necesarias para impedir la entrada de sangre en el miembro que se opera (muñeca, codo, rodilla, tobillo, pie y mano). Su geometría ejerce una presión supra-sistólica uniformemente distribuida en toda la circunferencia del miembro y lo exanguina completamnete. Son ampliamente utilizadas en Europa, Estanos Unidos e Israel.

“Nuestra impresión ha sido excelente. Hemos tenido una exanguinación completa y ningún tejido blando queda sangrando”, dijo Elvio Hernández, del Hospital Tránsito Cáceres de Allende, donde recibieron a Gavriely y utilizaron la malla. Hernández agregó: “Se gana en tiempo, en trabajo y prolijidad”.
Lo mismo destacó una de las anestesistas de este equipo. “Normalmente usamos el torniquete de Esmarch, pero con la malla logramos trabajar con mucha menos sangre. Además, no deja marcas en la piel ni insensibilidad en el miembro”, afirmó.

En el Hospital de Niños Dr. Ricardo Gutiérrez de Buenos Aires, Juan Carlos Krauthamer, especialista en ortopedia y traumatología general e infantil, también las utilizó para realizar cirugías ortopédicas infantiles y cirugías artroscópicas (tanto general como infantil) en los miembros. “La malla nos permite operar con tranquilidad durante una hora y media, y reduce las complicaciones que se presentan en intervenciones donde tenemos que abrir el miembro o el tórax y en las que el sangrado complica el procedimiento quirúrgico. El paciente pierde menos sangre y al médico le facilita las maniobras quirúrgicas”, aseguró.