Elizabeth Spina tiene 53 años y padece Esclerosis Múltiple desde los 40. Está casada, tiene dos hijos y trabaja como docente. “Antes de ser diagnosticada vivía tropezándome, pero nunca pensé que podía tratarse de algo serio. Un día tuve un brote muy importante y me quedé ciega mientras daba clase. Fue desesperante. Fui a un neurólogo, me hizo estudios importantes y decisivos. Me confirmó  que tenía Esclerosis Múltiple”, cuenta.

Elizabeth confiesa que asumir el diagnóstico le llevó un año. En aquel momento se le indicó una medicación inyectable, que además de ser muy difícil de conseguir, producía efectos colaterales muy difíciles de afrontar. “Me inyectaban tres veces por semana  y eso me producía dolor de cabeza, dolor muscular, como si estuviera engripada.  Constantemente tenía ganas de estar tirada. Llego un momento que le empecé a tener pánico a las agujas”, relata. 

Desde hace un tiempo Elizabeth comenzó a utilizar un medicamento oral que ha cambiado radicalmente su vida. “Desde que lo tomo no tuve ningún brote, físicamente me he sentido muchísimo mejor”, sostiene.

 Elizabeth forma parte de un numeroso grupo de argentinos que padecen esta enfermedad, hasta el momento, incurable. Diferentes estudios determinaron que la prevalencia de la Esclerosis Múltiple es de 18 casos por cada 100 mil habitantes y que hay 2 casos nuevos al año por cada 100 mil habitantes.

“Si se extrapola esa proporción a la población general, se podría estimar que hay entre 6 y 8 mil personas con esta enfermedad en la Argentina. Aunque es probable que el número real sea un poco mayor”, afirmó Edgardo Cristiano, jefe del Servicio de Neurología y de la Sección Esclerosis Múltiple del Hospital Italiano de Buenos Aires.

La Esclerosis Múltiple es una enfermedad crónica en la que determinadas células (linfocitos T) del sistema inmunológico atacan y dañan la cubierta de mielina que protege las conexiones entre las neuronas del sistema nervioso central. Esas lesiones dan lugar a la aparición de síntomas como: dificultad para caminar, sensación de entumecimiento u hormigueo en los miembros inferiores o superiores, problemas de la vista y pérdida del equilibrio.

La forma más común de la Esclerosis Múltiple es  la de “recaídas y remisiones” o “recurrente”, que se presentan aproximadamente en  el 85% y el 90% de los casos. La enfermedad se caracteriza por la alternancia de brotes o exacerbaciones con períodos de remisión en los que los síntomas desaparecen por completo o en forma parcial. Durante las recaídas, se produce la exacerbación de los fenómenos inflamatorios.

Hacia un tratamiento menos cruento. Ayer inició en Córdoba el 48 Congreso Argentino de Neurología. En el marco de este evento se llevará a cabo el simposio “Transformando el tratamiento de la Esclerosis Múltiple”, en el que se dará conocimiento del primer tratamiento oral para la enfermedad. El simposio estará a cargo de Bhupendra Khatri, reconocido neurólogo americano de origen hindú.

El nombre científico de este nuevo tratamiento es fingolimod y es fabricado por Novartis Argentina. Se trata de  una nueva alternativa terapéutica que ha demostrado reducir a más del 50% la frecuencia de las recaídas, al mismo tiempo que retrasa la progresión de la discapacidad que se asocia a la enfermedad.

“Es un inmunosupresor muy selectivo que actúa sobre los linfocitos T, evitando que ingresen en el sistema nervioso central y causen las lesiones características de la Esclerosis Múltiple”, señaló Cristiano.

“La Esclerosis Múltiple es una enfermedad que no se cura, en consecuencia, una nueva alternativa para mejorar la calidad de vida del paciente siempre es una buena noticia. En términos de eficacia se ve un aumento que va del 30% al 50% en la reducción de las tasas de recaídas, pero lo realmente bueno es la comodidad de no tener que inyectarse”, añadió Fernando Cáceres, director médico del Instituto INEBA de Buenos Aires.

El Hospital Italiano de Buenos Aires y el INEBA, junto con el Instituto FLENI y el Área de Esclerosis Múltiple del Hospital Ramos Mejía, formaron parte de los siete centros médicos argentinos que participaron de los estudios clínicos y evaluaron -en alrededor de 2500 pacientes de todo el mundo- la efectividad y seguridad de fingolimod.

“Tenemos pacientes que llevan 5 años de tratamiento con el producto y los venimos siguiendo cada 3 a 6 meses. La experiencia fue buena, no tuvimos mayores complicaciones.”, describe Jorge Correale, jefe de la Sección Neuroinmunología y Enfermedades Desmielinizantes de FLENI.

En la Argentina, uno de los primeros países de América Latina en disponer del primer fármaco oral para la Esclerosis Múltiple, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) aprobó fingolimod en cápsulas de 0,5 mg como tratamiento para pacientes con recaídas y remisiones, independientemente de los tratamientos que hayan recibido o no previamente.

La aprobación de la autoridad local, al igual que en otros países del mundo, se da en el marco del “Programa para la atención de Pacientes con Esclerosis Múltiple” que contempla la provisión de información y educación en el uso del medicamento, así como también un monitoreo especial de su administración.