La enfermedad tiene altos índices de curación, pero el diagnóstico inicial lleva a una situación límite que hay que controlar. “El paciente depende emocionalmente de sus padres”, sostiene una especialista.

“La contención emocional y el asesoramiento psicológico son fundamentales desde la primera consulta”, señala Guadalupe Rey, jefa del Servicio de Oncología Pediátrica del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez (Buenos Aires) e integrante de la Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC).

Cada 15 de febrero, la comunidad internacional recuerda el Día Mundial del Cáncer Infantil.

“El diagnostico pone al paciente y a su familia en una situación límite que es necesario controlar para favorecer el tratamiento y la estabilidad emocional de todo el grupo familiar”, sostiene la médica oncóloga. En este proceso participan el paciente niño o adolescente, sus padres, sus médicos, amigos, familiares y educadores.

Esperanza y aceptación

Enojo, negación, culpa y miedo son emociones ante el diagnóstico que se mantienen hasta que aparece la esperanza y la aceptación de la enfermedad. “En esta etapa es fundamental dar seguridad, reiterar todas las veces que sea necesaria la información sobre la enfermedad y el tratamiento. El paciente depende emocionalmente de sus padres”, sostiene Rey.

Mamá, papá y hermanos

“Frente a sus hijos enfermos, los padres -como en todas las instancias de la vida- deben dar un mensaje común de acuerdo; aún en aquellas parejas en donde existen problemas. Es fundamental el consejo de padres que hayan pasado por la misma situación o amigos cercanos de la pareja”, recomienda.

Los hermanos sienten también el impacto de la enfermedad: pueden sentirse abandonados y no entender bien la situación de gravedad del enfermo. “Hay que explicarles y, si es posible, tienen que acompañar a su hermanito enfermo al hospital, para que entiendan porqué sus padres y su hermano podrán ausentarse del hogar por internaciones o procedimientos”.

Hablar con el niño enfermo

“La sinceridad en la comunicación es esencial por parte de sus médicos y la familia. Hay que explicarle al chico lo que le pasa, los procedimientos y los cambios, con términos que pueda entender. También hay que tratar de evitarle siempre el dolor, favorecer una rápida reinserción escolar, promover la reunión con amigos, festejo de cumpleaños y asesoramiento a las niñas respecto al arreglo físico”, dice la especialista.

Cambios de conducta

Advierte la jefa de Oncología del Hospital Ricardo Gutiérrez: “Los cambios de conducta que se pueden producir en el paciente deben comprenderse y tratar de superarse a través del afecto. Para nosotros, en el Hospital, es una enorme alegría recibir a pacientes ya adultos que vienen a compartir sus logros laborales y personales”.

 

Fuente: Asociación Argentina de Oncología Clínica