La piel es el mayor órgano del cuerpo humano y constituye una barrera de protección para el organismo, pero debido a distintos factores, diariamente pierde su humedad natural.

Fundamentalmente durante el verano, la piel puede presentar una mayor deshidratación que altera su función protectora.

“Una piel bien hidratada es una barrera más eficiente; pero la exposición solar, junto a otros factores asociados al verano -como el contacto con  el agua del mar o el cloro de las piletas-, hace que la piel se deshidrate con mayor facilidad. Esta situación afecta a su barrera hidrolipídica dejándola más vulnerable”,  afirma María Laura Franco, Directora Técnica de la línea Cetaphil de Laboratorios Galderma.

La deshidratación de la piel se traduce en su aspecto: se presenta como una piel reseca, opaca y en muchos casos, dependiendo de la edad, en la aparición de un mayor número de arrugas. Esto se observa fundamentalmente en el rostro, una de las zonas más expuestas a los rayos solares.

“El sol es el mayor responsable del envejecimiento de la piel y la exposición a sus rayos, en esta época del año es mucho mayor, ya que las actividades que se realizan al aire libre suelen aumentar”, explica Franco. 

Según la especialista, para conservar la integridad de la piel y conservar su función de barrera, es fundamental adoptar una rutina diaria de limpieza,  hidratación y fotoprotección. “Una correcta limpieza e hidratación ayuda a mantenerla flexible, sana y suave, evitando su envejecimiento prematuro. Lamentablemente son pocas las personas que tienen conciencia de esto y, en muchos casos, se realiza como una actividad aislada pero no se adopta como rutina diaria. El esquema debe contemplar la utilización de un limpiador, una crema o emulsión hidratante y un  protector solar  apropiados para cada tipo de piel”, afirma.

Franco enfatiza que la utilización del protector solar dejó de ser de uso exclusivo para el momento en el que se está en la playa o en una pileta. Por eso, recomienda diariamente la utilización de un hidratante para el rostro que contenga, además, un factor de protección no menor a 15.

La elección de los productos debe estar basada en el tipo de piel. “Un limpiador destinado a una piel grasa, puede provocar mayor sequedad en una piel normal, así como un limpiador para piel normal puede no ser suficiente para una piel grasa. Sucede lo mismo con los hidratantes”, concluye la especialista.