El hierro intravenoso se perfila como una alternativa más eficaz y rentable para tratar la anemia ferropénica
Un estudio sugiere que una sola dosis intravenosa podría superar a los suplementos orales en mujeres con sangrado menstrual abundante, al mejorar la calidad de vida y mantener niveles saludables de hierro por más tiempo.
Un nuevo estudio indica que la administración intravenosa de hierro podría ser una opción más efectiva y conveniente que los suplementos orales para mujeres con anemia por deficiencia de hierro asociada a sangrados menstruales abundantes. La investigación, publicada el 8 de enero en la revista Blood Advances, señala que una única dosis intravenosa logra mejores resultados clínicos y económicos que la ingesta de tabletas día por medio.
Según los investigadores, el hierro oral suele utilizarse como tratamiento inicial por considerarse más simple y accesible. Sin embargo, los resultados muestran que el hierro intravenoso ofrece una mejor relación costo-beneficio y un impacto más positivo en la calidad de vida de las pacientes, al evitar efectos secundarios gastrointestinales frecuentes y mejorar la reposición de las reservas de hierro.
El estudio modeló la evolución de mujeres de entre 18 y 51 años a lo largo de su vida menstrual. Las proyecciones indican que quienes reciben hierro intravenoso podrían mantener niveles adecuados de hierro en sangre durante al menos 30 meses, mientras que las pacientes que toman suplementos orales volverían a presentar anemia en un plazo aproximado de 36 meses, pese a la continuidad del tratamiento.
Casi un tercio de las mujeres padece anemia por deficiencia de hierro, un problema que puede provocar fatiga extrema, dificultad respiratoria y dolor en el pecho, además de agravar otras condiciones de salud. Los autores reconocen algunas limitaciones del modelo, como asumir niveles constantes de sangrado menstrual y no contemplar todas las formulaciones disponibles de hierro intravenoso.
A futuro, el equipo espera perfeccionar la herramienta para facilitar la toma de decisiones clínicas y contribuir a reducir las barreras de acceso a tratamientos más eficaces para una condición que afecta a millones de mujeres en todo el mundo.
