El mal de Parkinson es, para muchos, un sinónimo de temblores incontrolables. Las alteraciones del movimiento constituyen uno de los grupos de síntomas distintivos y centrales en esta enfermedad neurodegenerativa que suele manifestarse pasados los 60 años.

La evolución del Parkinson se acompaña de numerosos trastornos cognitivos, entre los que se cuentan los problemas de memoria, que conspiran contra la capacidad del paciente de mantenerse independiente del cuidado de otros.

Es en ese contexto que se puede comprender la relevancia de un reciente estudio que revela que una cuota adecuada de sueño ayuda a la persona con Parkinson a preservar su buena memoria.

“Ya se sabía que dormir era bueno para la memoria, pero no habíamos sido capaces de analizar cuáles eran los aspectos del sueño que son necesarios para mejorar la performance  de la memoria de trabajo”, comentó Michael Scullin, investigador de la Universidad Emory de Atlanta (Estados Unidos) y autor del estudio.

Memoria de trabajo. Con el paso de los años, la enfermedad de Parkinson va deteriorando la llamada “memoria de trabajo”, que es la capacidad de almacenar información temporariamente.

Esta es una forma de memoria fundamental para llevar adelante tareas básicas, como resolver problemas o planificar, es decir, funciones esenciales para mantener la autonomía.

El estudio mencionado, cuyas conclusiones acaba de publicar la revista especializada Brain, se basó en el análisis de 54 personas con Parkinson en los que se observó que la capacidad para realizar distintos tests que evalúan la memoria de trabajo mejoraba significativamente cuando la noche anterior los pacientes dormían bien.

Contrariamente, aquellos pacientes que además de Parkinson sufrían de apneas u otros trastornos del sueño tendían a obtener peores resultados en los tests.

La capacidad de mejorar la memoria de trabajo resultó estar ligada a la cantidad de sueño en su etapa más profunda, según comentaron los investigadores.

Para ellos, la mayor utilidad del estudio está dada en que muestra que es posible realizar intervenciones que mejoren la capacidad de memoria afectada por la enfermedad.

Trastornos en la fase profunda del sueño. Se estima que en la Argentina unas 70 mil personas, en su mayoría varones, conviven con esta enfermedad.

Los trastornos del sueño no sólo son uno de los síntomas del Parkinson, sino que incluso pueden preceder en años a los característicos temblores producidos por la afección crónica.

Estudios realizados en el Hospital de Clínicas de Buenos Aires muestran que ciertos síntomas no motores suelen ser los más tempranos.

“Algunas alteraciones del olfato y la constipación pueden aparecer hasta 10 años antes que los trastornos motores, mientras que los trastornos del sueño se presentan unos 5 años antes”, comentó Federico Micheli, neurólogo y director del Programa de Parkinson y Movimientos Anormales del citado hospital porteño.

Los estudios realizados por Micheli muestran que en estos pacientes son frecuentes los llamados trastornos de conducta del sueño REM (sigla que designa al período de movimientos oculares rápidos, que es la etapa más profunda del sueño).

Durante estos trastornos los pacientes experimentan sueños desagradables, en los que se ven peleando con personas o animales, y que los llevan a mover los brazos y las piernas en forma violenta mientras duermen.

Dichos estudios mostraron que el 44% de los pacientes con enfermedad de Parkinson sufrían esos trastornos del sueño con distinta frecuencia, ya sea una vez por día o hasta unas tres por año.

Los investigadores también pudieron corroborar que en uno de cada tres pacientes los trastornos del sueño se habían manifestado unos cinco años antes que los síntomas motores del Parkinson.

 Fuente: Agencia Castropol