Los beneficios de la leche materna son bien conocidos, particularmente en países en vías de desarrollo donde la salud de los niños amamantados tiende a ser mejor, y su supervivencia mayor, que las de aquellos que no lo son.

Nicolás Tupa, especialista en obstetricia y ginecología, afirma que es muy importante conocer y evaluar las opciones de anticoncepción para periodos de lactancia, ya que existe el mito de la imposibilidad de protección con pastillas anticonceptivas.

“Aquellas pastillas que sólo contienen prostágeno pueden ser utilizadas con seguridad para la mamá y el bebé”, asegura.

A la hora de elegir un método anticonceptivo, las mujeres en período de lactancia tienen que contemplar algunos aspectos.

Los estudios sugieren que los anticonceptivos hormonales combinados (ACOs) -que contienen estrógenos y progestágeno- podrían reducir la producción de la leche materna.

Distintas asociaciones médicas, entre ellas la Organización Mundial de la Salud, indican que las píldoras libres de estrógeno (POPs) -que sólo contienen progestágeno-  pueden ser utilizadas con seguridad durante la lactancia, a partir de las dos o tres semanas posteriores al parto, ya que no modifican ni la cantidad ni la calidad de la leche materna.

El desogestrel es el primer anticonceptivo oral libre de estrógeno que tiene la eficacia de la píldora combinada. Al igual que los ACOs, actúa inhibiendo la ovulación con más de un 99% de eficacia. A diferencia de otras píldoras de su tipo, puede tomarse una pastilla anticonceptiva con una demora de hasta 12 horas, si la mujer olvida tomarla al horario normal.