Una investigación, que siguió durante 15 años a casi 44 mil mujeres en Suecia, encontró que aquéllas que seguían regularmente regímenes bajos en carbohidratos y altos en proteínas mostraron en promedio 28% más riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

El estudio, publicado en The British Medical Journal concluye que los resultados son, cuando menos, preocupantes, dado que porque muchas mujeres jóvenes en el mundo siguen estos patrones dietéticos durante años.

En las últimas décadas se ha incrementado la oferta de este tipo de regímenes dietéticos que prometen llevar a una pérdida de peso rápida alterando los mecanismos nutricionales.

Uno de los más populares es el régimen Cetogénico, que propone una reducción sustancial de la ingesta de carbohidratos y un consumo alto de proteínas.

Tal como señalan los expertos, estas dietas bajas en carbohidratos han demostrado ser efectivas en la pérdida de peso a corto plazo, pero con efectos desastrosos sobre la salud a largo plazo, en particular, cuando las fuentes de proteínas que se consumen son de origen animal y se reduce la ingesta de carbohidratos naturales como los presentes en algunas frutas y verduras.

Según los autores  de la investigación, las dietas bajas en carbohidratos y altas en proteínas pueden ser nutricionalmente aceptables si la proteína proviene de fuentes vegetales (frutos secos, de cáscara dura, etc.) y los carbohidratos que se reducen son los refinados (dulces, azúcar, bebidas gaseosas, galletas, etc.).

El estudio. Para conocer el impacto en la salud cardiovascular de estos regímenes, Pagona Lagiou y su equipo de la Escuela Médica de la Universidad de Atenas (Grecia) y la Escuela de Salud Pública de Harvard (Estados Unidos) reclutaron a 43.396 mujeres suecas de entre 30 y 49 años.

Al inicio del estudio, las participantes completaron un cuestionario sobre sus hábitos dietéticos y se les clasificó de acuerdo a su nivel de consumo de carbohidratos y proteínas.

Las mujeres que consumían niveles muy altos de carbohidratos y bajos de proteínas recibieron una puntuación de 2, y las que consumían muy bajos carbohidratos y altos niveles de proteínas una de 20.

Los científicos tomaron en cuenta factores de riesgo de enfermedad cardiovascula: tabaquismo, consumo de alcohol, diagnóstico de hipertensión, nivel de actividad física y consumo de grasas saturadas e insaturadas.

Tras 15 años de estudio se compararon las enfermedades cardiovasculares que sufrieron las mujeres: isquemia, infarto, evento cerebrovascular, enfermedad de las arterias coronarias, con sus puntuaciones nutricionales.

Los resultados mostraron que entre mayor puntuación, mayor fue el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Las mujeres con una puntuación de entre 7 y 9 mostraron 13% más riesgo de estos trastornos, las que tenían entre 10 y 12 mostraron 23%, aquéllas con entre 13 y 15 puntos tuvieron 54% y las que obtuvieron 16 puntos o más tuvieron 60% más riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Se observó también que el mayor nivel de educación y de actividad física redujo el riesgo cardiovascular, pero el tabaquismo lo incrementó.

Tal como expresan los autores, el estudio no intentó determinar el efecto de estas dietas a corto plazo en el peso corporal pero si reveló que estas dietas, usadas regularmente y sin consideración por la naturaleza de los carbohidratos o la fuente de las proteínas, están asociadas con un riesgo cardiovascular.

En un comentario sobre el estudio, los especialistas Anna Floegel, del Instituto Alemán de Nutrición Humana, y Tobias Pischon, del Centro Max Delbrück de Medicina Molecular en Alemania, afirmaron que los beneficios a corto plazo de estas dietas resultan irrelevantes frente a la creciente evidencia de una más alta morbilildad y mortalidad por enfermedades cardiovasculares a largo plazo.

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