Cada 14 de noviembre, el Día Mundial de la Diabetes, instituido por iniciativa de la Federación Internacional de la Diabetes y la Organización Mundial de la Salud, pretende generar mayor conciencia del problema que supone la enfermedad, el vertiginoso aumento de las tasas de morbilidad y la forma de prevenirla en la mayoría de los casos.

La fecha conmemora el nacimiento de Frederick Banting, quien -junto con Charles Best-, tuvo un papel determinante en 1922, en el descubrimiento de la insulina.

Según las estadísticas globales, en lo que va del año más de 4 millones de personas han muerto por diabetes. El cálculo implica que cada 7 segundos hay una muerte por esta enfermedad.

La cifra de enfermos en la actualidad es casi un 30% mayor de los registrados en el año 2011. El gasto sanitario en diabetes, por su parte, ha llegado a 465 mil millones de dólares.

Según funcionarios de la FID y la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD), expresados en el último congreso europeo de diabetes desarrollado hace un mes en Lisboa (Portugal), el número de personas diagnosticadas o que mueren por esta enfermedad, presenta una inevitable curva ascendente sin señales de disminuir.

El presidente de la  FID, Jean Claude Mbanya y el vicepresidente de la  EASD, Andrew Boulton afirmaron que se necesita una investigación urgente para mejorar la atención y los modelos de prevención, de lo contrario, habrá pocas probabilidades de que se cumplan los objetivos a largo plazo para mejorar la situación.

La Sociedad Argentina de Diabetes anticipó que Argentina no escapa a la regla. La última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo realizada por el Ministerio de Salud de la Nación demostró que el 10% de la población adulta argentina vive con diabetes. La cifra, que presenta un aumento sostenido en los últimos 4 años, permite deducir que uno de cada 10 adultos es diabético.

La encuesta también demostró que el consumo de frutas y verduras disminuyó, aumentó la obesidad, el sedentarismo, la hipertensión y  el colesterol, todos trastornos relacionados con la enfermedad. El 90% de los pacientes con diabetes padece el tipo 2 (que no necesita insulina para vivir) y, de ese grupo, casi todos tienen algún grado de obesidad. Para algunos especialistas, casi no habría diabéticos si no existiera obesidad.

La OMS estima que el 80% de las muertes por diabetes se producen en países de ingresos bajos o medios. Según el organismo, para 2030, la cantidad de diabéticos se habrá más que duplicado.