Las personas viven más años, pero también conviven más tiempo con enfermedades y discapacidades
Un estudio internacional reveló que el aumento de la esperanza de vida no se traduce en más años de buena salud. La brecha entre vivir más y vivir mejor se amplió en las últimas tres décadas.
Las personas viven cada vez más años, pero una parte creciente de ese tiempo transcurre con enfermedades crónicas o discapacidades, según un estudio publicado en The Lancet Public Health. La investigación concluye que la diferencia entre la esperanza de vida y los años vividos con buena salud aumentó de 8,8 años en 1990 a 10,7 años en 2023.
El análisis, realizado por investigadores del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME), mostró que la esperanza de vida global pasó de menos de 65 años a casi 74 años en ese período. Sin embargo, la esperanza de vida saludable creció a un ritmo menor, de aproximadamente 56 a 63 años.
Los resultados también indican que los años vividos con mala salud ya no se concentran únicamente en la vejez, sino que se distribuyen a lo largo de la vida adulta. Estados Unidos presentó la mayor brecha, con un promedio de 14 años de vida en condiciones de enfermedad o discapacidad, seguido por Australia y Canadá. A nivel mundial, las mujeres viven más que los hombres, pero también pasan más tiempo con problemas de salud.
Entre las principales causas de esta carga se encuentran el dolor lumbar y otros trastornos musculoesqueléticos, además de enfermedades mentales como la depresión y la ansiedad. Los investigadores también identificaron factores de riesgo prevenibles, como el sobrepeso, la diabetes, el tabaquismo y la desnutrición, y sostienen que fortalecer la prevención y el manejo de enfermedades crónicas será clave para que el aumento de la longevidad también se traduzca en una mejor calidad de vida.
