Los cambios en la voz podrían anticipar un mayor riesgo de demencia

Los cambios en la voz podrían anticipar un mayor riesgo de demencia

Una investigación con más de 833 mil pacientes mayores de 50 años encontró una asociación entre las alteraciones del habla y problemas cognitivos posteriores. Cuando además existía pérdida auditiva, la probabilidad registrada fue más del doble.

Los cambios en el tono, la claridad o el volumen de la voz podrían convertirse en una señal a tener en cuenta para detectar tempranamente un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia, según un nuevo estudio.

La investigación, publicada en el Journal of Voice, analizó datos de más de 833 mil pacientes de 50 años o más. Los científicos compararon la evolución de personas diagnosticadas con trastornos vocales con la de aquellas que no presentaban estos problemas.

Los resultados mostraron que quienes tenían alteraciones en la calidad de la voz, pero no pérdida auditiva, presentaban un riesgo 58% mayor de desarrollar deterioro cognitivo o demencia.

Qué ocurre cuando también hay pérdida auditiva

La asociación fue todavía más marcada cuando ambos problemas aparecían juntos. Las personas que tenían un trastorno vocal y además pérdida de audición registraron más del doble de riesgo de deterioro cerebral.

Por separado, la pérdida auditiva estuvo asociada con un incremento del 27%, un resultado consistente con investigaciones anteriores que ya habían señalado a este problema como un factor vinculado con la demencia.

“Los trastornos de la voz pueden ser un signo más temprano y más fuerte de deterioro cognitivo que la pérdida auditiva por sí sola”, explicó Robert Sataloff, investigador principal y presidente de la Facultad de Medicina de la Universidad Drexel, en Filadelfia.

Los investigadores observaron además que las personas con problemas vocales presentaban un mayor riesgo de deterioro cerebral durante el año posterior al diagnóstico.

Por qué podría existir una relación

El estudio no fue diseñado para determinar las causas detrás de esta asociación. Una de las hipótesis apunta a que las alteraciones vocales podrían reducir las interacciones sociales y otras actividades estimulantes para el cerebro.

Una persona que experimenta dificultades para hablar o siente dolor al hacerlo podría participar menos de encuentros y conversaciones, lo que eventualmente podría tener consecuencias sobre su actividad social y cognitiva.

Otra posibilidad es que los trastornos vocales y el deterioro cerebral compartan algunos procesos biológicos subyacentes.

Los investigadores señalan como antecedente lo que ocurre con la enfermedad de Parkinson. Entre el 75% y el 90% de los pacientes desarrollan deterioro en la calidad de la voz y alteraciones del habla antes o durante la evolución de la enfermedad.

Una señal que merece atención médica

Los autores remarcaron que los resultados no significan que una alteración en la voz sea necesariamente un síntoma de demencia ni que vaya a provocar su desarrollo. La investigación identificó una asociación estadística que deberá ser estudiada con mayor profundidad.

Sin embargo, consideran que los cambios persistentes en el habla, el tono, el volumen o la claridad no deberían ser ignorados, especialmente en personas mayores.

Sataloff recomendó consultar a un profesional ante la aparición de estas alteraciones. Una evaluación por un otorrinolaringólogo puede ayudar a determinar su origen y, cuando corresponda, derivar al paciente para realizar estudios cognitivos.

Los investigadores consideran que detectar estas señales de manera temprana podría contribuir a identificar a personas que necesitan un seguimiento más estrecho y permitir una planificación anticipada de su atención.

Redacción Latam

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