Un videojuego retro muestra resultados prometedores para recuperar la movilidad del brazo tras un ACV

Un videojuego retro muestra resultados prometedores para recuperar la movilidad del brazo tras un ACV

Un estudio encontró que un videojuego diseñado para reentrenar los músculos del brazo permitió mejorar significativamente la movilidad de personas que habían sufrido un accidente cerebrovascular. Los avances continuaron incluso después de finalizada la terapia.

La rehabilitación después de un accidente cerebrovascular (ACV) podría sumar una herramienta innovadora y poco convencional: los videojuegos. Un equipo de investigadores de Estados Unidos desarrolló un sistema de entrenamiento basado en un videojuego de estética retro que ayuda a recuperar la función de los brazos afectados por un ACV mediante ejercicios específicos de coordinación muscular.

Los resultados, publicados en la revista Neurorehabilitation and Neural Repair, mostraron mejoras significativas en la movilidad y el control muscular de los participantes, incluso meses después de completar el tratamiento.

Cómo funciona el sistema

El videojuego propone desafíos sencillos inspirados en los clásicos juegos de los años 90. Por ejemplo, los participantes deben controlar un helicóptero virtual y dirigirlo hacia objetivos en movimiento utilizando la actividad de los músculos de su brazo afectado.

Para ello, se coloca un pequeño dispositivo sobre la piel que registra las señales eléctricas generadas por los músculos durante el movimiento. Esa información se traduce en comandos que permiten controlar el videojuego.

El objetivo no es únicamente jugar, sino entrenar al cerebro y al sistema muscular para que vuelvan a coordinarse correctamente tras el daño neurológico provocado por el ACV.

Reentrenar músculos que dejaron de trabajar de forma independiente

Después de un accidente cerebrovascular, muchas personas desarrollan movimientos involuntarios o descoordinados debido a que las señales cerebrales llegan de manera alterada a distintos grupos musculares.

Esto suele provocar que músculos que deberían actuar por separado se contraigan simultáneamente, dificultando acciones tan simples como extender el brazo o alcanzar un objeto.

El videojuego fue diseñado precisamente para corregir ese problema. A medida que el paciente avanza en los niveles, debe aprender a activar determinados músculos de forma independiente, fortaleciendo conexiones neurológicas que habían quedado deterioradas.

Resultados alentadores

El estudio incluyó a 59 personas que habían sufrido un ACV. Los participantes fueron divididos en distintos grupos de entrenamiento y realizaron sesiones de 90 minutos diarios durante seis semanas.

Los investigadores observaron que todos los grupos que utilizaron el sistema mejoraron notablemente más que quienes realizaron una terapia simulada.

En particular, uno de los grupos logró mejoras casi ocho veces superiores a las registradas en el grupo de control.

Además, los beneficios no desaparecieron al finalizar el programa. Los participantes continuaron mostrando progresos en la función del brazo durante el seguimiento posterior.

Beneficios físicos y motivacionales

Los investigadores destacan que uno de los aspectos más valiosos de la propuesta es que transforma ejercicios repetitivos de rehabilitación en una actividad más atractiva y entretenida.

Muchos participantes manifestaron haber disfrutado de la experiencia y señalaron beneficios tanto físicos como emocionales.

Según los autores, la posibilidad de realizar gran parte del entrenamiento en el hogar también podría facilitar el acceso a la rehabilitación para personas con dificultades de movilidad o limitaciones para asistir frecuentemente a centros especializados.

Una tecnología con potencial de crecimiento

El equipo científico ya trabaja en nuevas versiones del dispositivo, que incorporarán tecnología inalámbrica y videojuegos más sofisticados para mejorar la experiencia de los usuarios.

Además, los investigadores planean extender el sistema a la rehabilitación de las piernas, con el objetivo de ayudar también a recuperar la capacidad de caminar tras un ACV.

Si futuros estudios confirman estos resultados, esta tecnología podría convertirse en una herramienta complementaria para potenciar la recuperación funcional de miles de personas que cada año enfrentan las secuelas de un accidente cerebrovascular.

Redacción Latam

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