La doctora Ana Lluch es española y una referente en el campo de la investigación y la clínica oncológica a nivel mundial. Estuvo de visita en Córdoba para brindar una conferencia sobre el cáncer de mama HER2 positivo y el novedoso tratamiento Trastuzumab con administración subcutánea.

La doctora Ana Lluch es Jefa de Hematología y Oncología del Hospital Clínico Universitario de Valencia, España, y una referente a nivel mundial de la lucha contra el cáncer de mama. Ana es una mujer empática y de principios firmes. El pasado martes 15 de agosto estuvo en el Orfeo Suites Hotel de Salsipuedes para brindar una conferencia dirigida a médicos y otros profesionales de la salud acerca del cáncer de mama HER2 positivo y el novedoso tratamiento Trastuzumab, administrado por vía subcutánea que revolucionó el ámbito de la oncología española y mundial.

Hemos clasificado el cáncer de mama en cuatro subtipos que biológicamente se comportan de forma muy diferenciada. Entre ellas, el subtítulo que llamamos Her2, que significa que las células de esos tumores presentan en la superficie una cantidad de receptores que llamamos Her2 y que están alrededor de la célula, haciéndolo más agresivo”, explica la doctora Lluch y destaca: “antes para este subtipo de cáncer de mama no teníamos nada más que quimioterapia. Hoy tenemos tratamientos dirigidos a bloquear estos receptores en la superficie de la célula. Y pasamos de temer la evolución de las pacientes con esta enfermedad, a hoy que quisiéramos que la mayoría de las pacientes fueran de este tipo, porque tenemos tratamientos eficaces para hacer que esa evolución haya cambiado totalmente”.

La Doctora profundiza acerca de este tratamiento y señala: “tuvimos hace más de 10 o 12 años un tratamiento que supimos que bloqueaba esos receptores. Se trata de un tratamiento de tipo biológico, que permite que las células se comporten de manera totalmente diferente”. En este marco, asegura que “los nuevos tratamiento dirigidos, como el Trastuzumab, nos permiten bloquear la agresividad que las células les confieren al tumor” y confirma: “si hay un subgrupo de cáncer de mama que se va a poder curar, todos estamos convencidos que será este”.

Beneficios del tratamiento con aplicación subcutánea

Las ventajas de este tratamiento no tienen sólo que ver con el resultado final. Para la doctora Lluch cada paciente es un ser único, que merece toda la atención y el cuidado necesario, no sólo médico, sino también afectivo y de apoyo emocional. Por eso, hace hincapié en el hecho de que “el Trastuzumab ha sido el primero de esos fármacos que hemos tenido, y cuando estamos tratando a la paciente para intentar curarla, la duración de ese tratamiento es de un año. Hasta ahora a este fármaco lo administrábamos intravenoso, primero mientras recibían la quimioterapia, pero luego tenían que continuar concurriendo al hospital para administrarse el tratamiento cada 21 días”. Sobre esto, asegura que “las pacientes lo llevaban bien porque este fármaco no da efectos secundarios, excepto que tenemos que controlar el corazón, pero la molestia de tener que continuar yendo a hospital de día, sentarse en un sillón y administrarse el tratamiento intravenoso comportaba una cierta dependencia del paciente al hospital, lo cual queremos evitar a toda costa ya que queremos que la mujer una vez que termina su tratamiento de quimioterapia vuelva a su vida normal, a su vida de antes y a que no tenga sensación de enfermedad”.

La calidad de vida de las pacientes mejora entonces notablemente no sólo una vez finalizado el tratamiento, sino durante el transcurso que dura el mismo: “ahora tenemos el mimo fármaco, pero administrado de forma subcutánea. Los pacientes todavía vienen al hospital pero en 5 minutos se les administra el fármaco. Y esto es una gran ventaja porque les quita la sensación de que continúan con tratamiento”, dice la Doctora y con orgullo apunta: “para nosotros ha sido una gran ventaja poder disponer de esto, con el mismo costo que el tratamiento intravenoso. Además de que se ahorra tiempo de enfermería, tiempo de hospital de día”.

En este sentido, los resultados son contundentes y hablan por sí solos: “hemos hecho estudios para ver la preferencia de las pacientes, y se ha demostrado que prácticamente el 90% de ellas ha preferido el sistema subcutáneo al sistema endovenoso”. “El gran beneficio es cuando la quimioterapia finaliza, y la paciente tiene que continuar inyectándose el fármaco. Disponer de una forma subcutánea que se administra en 3 o 5 minutos es una ventaja muy importante”