Cuando se habla de Parkinson enseguida viene a la memoria una persona que tiembla y tiene algunas otras dificultades motoras. Sin embargo, en los últimos años se han descripto características de esta enfermedad que van más allá de los síntomas motores propiamente dichos y que afectan la calidad de vida del paciente y de su familia.

Estas características son lo que los especialistas conocen como alteraciones psiquiátricas y cognitivas en Parkinson. El Parkinson es una enfermedad que afecta a  las neuronas de una parte del cerebro encargada de controlar los movimientos musculares. Estas neuronas mueren o comienzan a funcionar de manera incorrecta.

Hasta el momento, nadie ha podido descubrir cuál es la razón de esa muerte neuronal.

Quienes padecen Parkinson se pueden dividir en dos grandes grupos: aquellos que tienen movimiento lentos (bradikinesia) y quieres padecen de una total rigidez. A estos síntomas también se suma el temblor durante los momentos de reposo y la inestabilidad en la marcha.

Alteraciones psiquiátricas y cognitivas. Dentro de lo que se denominan síntomas no motores del Parkinson se encuentran deterioro cognitivo, depresión, alteraciones del afecto, psicosis y alteraciones del sueño, entre otros.

“Estos síntomas constituyen lo que los especialistas consideramos marcadores clínicos de detección temprana y muchas veces anteceden a los síntomas motores. Entonces, si ponemos atención a ellos, tal vez podamos dar con la enfermedad mucho tiempo antes y podamos tratarla mejor”, explicó el neuropsiquiatra Janus Kremer, durante el Congreso Panamericano de Parkinson que se llevó a cabo en Río de Janeiro, Brasil,  en octubre pasado.  

Las estadísticas indican que el 40% de los parkinsonianos experimentan ansiedad, ataques de pánico y fobia social.

El insomnio es otra característica de quienes padecen la enfermedad. De hecho, el 90% de estos pacientes reportan insomnio, sueño fragmentado, terrores y movimientos nocturnos, pesadillas, entre otros.

Kremer afirma que algunos de los factores de riesgo para que un paciente con Parkinson termine desarrollando demencia u otros trastornos cognitivos son: edad avanzada, bajo nivel educativo, género masculino, presencia de alucinaciones, depresión, alteración del sueño y extensa duración de la enfermedad de base (Parkinson).

“Generalmente a estos pacientes les cuesta mantener la atención, la función ejecutiva y la memoria”, aseguró.

De la melancolía a la depresión. Existe una relación entre la enfermedad de Parkinson y la depresión. En otras palabras, los parkinsonianos que llegan a la depresión sufrirán luego otros problemas como anorexia, insomnio, apatía y retardo motor.

Durante las etapas iniciales de la enfermedad, la depresión es descripta como melancolía. Luego, se convierte en una depresión mayo” en el 5  al 20% de los casos, y en una depresión menor en el 10 al 30% de los casos.

“Todas las patologías neuropsiquiátricas son dolorosas y afectan no sólo la vida de los pacientes, sino también de toda su familia. Quienes nos dedicamos a ésto venimos estudiando nuevos métodos de diagnóstico temprano, así como terapias que ayuden a los pacientes a llevar una vida lo más independiente posible”, concluyó el especialista.