Según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, la ingesta nociva de bebidas alcohólicas causa 2,5 millones de muertes cada año. Así, el consumo de alcohol ocupa el tercer lugar entre los factores de riesgo de la carga mundial de morbilidad y es el primer factor de riesgo en el Pacífico Occidental y las Américas, y el segundo en Europa.

Las estadísticas ubican a esta problemática social por encima de enfermedades como el VIH-SIDA en cuanto a causales de mortalidad. En el año 2009, 2,1 millones de personas fallecieron a causa de dicha enfermedad.

La cifras globales de fallecimientos por VIH han disminuido, mientras las estadísticas de consumo de alcohol están en franco aumento, fuertemente en países como Brasil, Kazajistán, México, Rusia, Sudáfrica y Ucrania.

El abuso del alcohol es uno de los cuatro factores de riesgo de enfermedades no transmisibles. Está relacionado con problemas sociales y de desarrollo, en particular la violencia, el descuido, el maltrato y el desempleo. Una persona en estado de ebriedad puede lastimar a otros o ponerlos en peligro de sufrir accidentes  o actos de violencia.

La ingesta nociva de alcohol es un factor determinante de algunos trastornos neuropsiquiátricos, como la epilepsia, y de otras enfermedades no transmisibles como las cardiovasculares, la cirrosis hepática y diversos tipos de cáncer.  

También está relacionado con enfermedades infecciosas como el VIH-SIDA, la tuberculosis y otras enfermedades de transmisión sexual. Esto se debe, por un lado, al debilitamiento del sistema inmunológico por efecto del alcohol y, por otro, a que la embriaguez trastorna la adherencia de los pacientes al tratamiento con antirretrovíricos.

Las personas en estado de ebriedad también pierden la conciencia sobre la responsabilidad e importancia de tener sexo seguro.

Las consecuencias del consumo de alcohol sobre las enfermedades y traumatismos están determinadas por dos dimensiones: el volumen total de alcohol ingerido y las características de la forma de beber.

Uno de los rasgos distintivos del hábito de beber peligroso es que haya episodios de ingesta excesiva. Se considera ingesta excesiva el consumo  equivalente a 60 mililitros (o más) de alcohol puro.

Grupos de riesgo
La edad, el sexo y otras características biológicas del consumidor determinan los distintos grupos de riesgo. También entran en juego el grado de exposición a las bebidas alcohólicas, las circunstancias y el contexto en que se produce la ingesta.

Jóvenes. La OMS calcula que unos 320 mil jóvenes -de entre 15 y 29 años- mueren cada año por causas relacionadas con el consumo de alcohol. La cifra representa un 9% de las defunciones en ese grupo etario.

Embarazadas y neonatos. El consumo de alcohol puede provocar el síndrome alcohólico fetal y complicaciones relacionadas con el parto prematuro.

Formas de reducir el consumo nocivo de alcohol
Para la OMS, los problemas sanitarios, de seguridad y socioeconómicos adjudicables al consumo de alcohol se pueden reducir mediante medidas aplicadas al grado, las características y las circunstancias en que se produce la ingesta, así como a los determinantes sociales.

Según el Organismo, compete a los países la responsabilidad de formular, aplicar, vigilar y evaluar políticas públicas para disminuir el consumo nocivo de alcohol.

Algunas estrategias sugeridas son:

  • Regular la comercialización de las bebidas alcohólicas, en particular, la venta a menores de edad.
  • Regular y restringir la disponibilidad de bebidas alcohólicas.
  • Promulgar normas apropiadas sobre la conducción de vehículos en estado de ebriedad.
  • Reducir la demanda mediante mecanismos tributarios y de fijación de precios.
  • Aumentar la sensibilización y el apoyo con respecto a las políticas.
  • Proporcionar tratamiento accesible y asequible a las personas que padecen trastornos por abuso del alcohol.
  • Poner en práctica programas de tamizaje e intervenciones breves para disminuir el consumo peligroso de bebidas alcohólicas.

La OMS pretende reducir la cantidad de muertes, los traumatismos y las enfermedades causadas por el abuso del alcohol. La estrategia requiere un compromiso colectivo de los Estados Miembros para aplicar medidas constantes.

El Organismo ha establecido el Sistema Mundial de Información sobre el Alcohol y la Salud con el fin de presentar -de manera dinámica- datos sobre la intensidad y las características del consumo, las consecuencias sanitarias y sociales del mismo y las políticas correspondientes a todos los niveles.