• Una enfermedad que afecta a 400 mil argentinos
  • La padecen las mujeres en 3 de cada 4 casos. Es altamente limitante y produce discapacidad si no es detectada a tiempo y tratada correctamente. Otra formulación de un medicamento biológico aporta una nueva alternativa.

La artritis es una enfermedad sistémica crónica que se presenta con inflamación de las articulaciones, limitaciones para el movimiento de las extremidades y deformación. Se estima que afecta al 1 por ciento de la población mundial, y 3 de cada 4 pacientes son mujeres.

Se caracteriza por la inflamación de una membrana que reviste las articulaciones, por lo que produce dolor crónico, rigidez, inflamación y fatiga. Por lo general, afecta las manos o las muñecas, pero también puede afectar codos, hombros, cuello, cadera, pies y tobillos, limitando la movilidad del paciente, el funcionamiento de sus articulaciones y su vida diaria. Es una enfermedad sistémica, lo cual significa que la progresión de la enfermedad puede afectar todo el organismo y los órganos internos.

La causa de AR se desconoce. Sin embargo, se ha investigado mucho acerca de los mecanismos que causan la inflamación asociada a la AR.  Se manifiesta cuando los glóbulos blancos se acumulan dentro de las articulaciones causando inflamación y liberando citoquinas (moléculas de señalización). Estas moléculas se adhieren a la membrana sinovial causando dolor e inflamación y daño de las articulaciones. Se puede padecer AR de por vida y aunque no hay cura, el tratamiento precoz y el manejo de la enfermedad ayudan a demorar la progresión por varios años.

Entre las alternativas terapéuticas, acaba de aprobarse una nueva formulación del biológico abatacept, que ahora puede administrarse en forma subcutánea. Este medicamento está indicado en pacientes adultos con artritis reumatoidea (AR) activa, moderada a severa, para reducir signos y síntomas de la enfermedad, inducir una mejor respuesta clínica, inhibir la progresión del daño estructural y mejorar la función física. Abatacept puede usarse como monoterapia o en combinación con medicamentos antirreumáticos modificadores de la enfermedad que no sean antagonistas del factor de necrosis tumoral (TNF).

Abatacept es el primer y único biológico para el tratamiento de la AR disponible en formulación auto-inyectable y también de infusión, por vía intravenosa (IV).Como la mayoría de los pacientes con AR comienza el tratamiento con un medicamento biológico con inyecciones subcutáneas, la aprobación de esta formulación del abatacept es una opción para un gran número de pacientes.

Gustavo Citera, Jefe de la Sección Reumatología del Instituto de Rehabilitación Psicofísica (IREP), especificó: “lo importante es que hay estudios que demuestran que cuando uno le pregunta a los pacientes sobre la vía de administración, el 50 por ciento prefiere la vía IV y el 50 por ciento la vía SC. En el primer caso, porque tienen que ir al hospital una vez al mes, y los tranquiliza la presencia del médico, en tanto que en el segundo caso ocurre lo opuesto: los pacientes eligen mayor independencia, se pueden administrar la medicación en su casa ellos mismos, una vez por semana. Es por eso que lo mejor que le puede pasar a un medicamento es tener las dos opciones disponibles”.

Por su parte, Eduardo Mysler, médico reumatólogo y director de OMI – Organización Médica para la Investigación, consignó que “se le ofrece una alternativa al paciente; algunos seguirán prefiriendo el IV, y otros elegirán el SC, algo crucial porque la gente puede elegir. La medicina del futuro es exactamente eso: alternativas. Hay pacientes que eligen lo oral, otros no; son decisiones absolutamente personales. En este caso, por ejemplo, las personas que no tienen heladera o viajan mucho, seguirán optando por el IV. Pero en aquellas personas que tienen un mal acceso venoso, por ejemplo, la vía subcutánea se convierte en una opción increíble”.

Según un gran estudio de no-inferioridad, la indicación de abatacept por vía subcutánea demostró una eficacia y seguridad similar a la vía intravenosa. “El estudio ACQUIRE fue realizado también con pacientes argentinos, por lo que sabemos que en nuestra población el medicamento también es seguro y eficaz, la gran ventaja que tenemos desde que estos estudios se hacen en la Argentina”, detalló Mysler, quien además es uno de los autores de dicho estudio.

Los síntomas de la AR incluyen inflamación articular, dolor, rigidez matinal en las articulaciones, problemas de sueño, fatiga y pérdida de peso. El daño de las articulaciones que produce la artritis reumatoidea puede causar una pérdida de movimiento que se traducirá en una menor calidad de vida, incapacidad para trabajar, mayores costos de tratamiento médico y una posible cirugía.

Muchos pacientes reciben el diagnóstico de AR en edad activa. Si bien la enfermedad suele comenzar en la adultez y su prevalencia aumenta en personas de más edad más avanzada, también puede afectar a adultos jóvenes. La causa de la AR todavía se desconoce. Sin embargo, es probable que haya personas con cierta herencia genética que sean más susceptibles a desarrollar la enfermedad. Se cree que las células T juegan un rol importante en el desarrollo de la enfermedad. Cuando estas células se activan, interactúan con las células B, que elaboran citoquinas y enzimas que destruyen progresivamente el hueso y el cartílago.

El 89% de los pacientes con AR ve afectados sus ingresos, sus actividades recreativas e independencia social. Más de la mitad de las personas que sufren artritis reumatoidea se ven obligadas a dejar su trabajo dentro de los 6 años posteriores al diagnóstico. De ahí la importancia de detectar a tiempo y poder tratar correctamente, de manera de prevenir la discapacidad y la progresión de la enfermedad.

 

 

Fuente: PRO-SALUD News