Su uso sin indicación médica puede causar en el corto plazo síntomas como dolores en las articulaciones, dolores musculares, retención de líquidos e hinchazón en las articulaciones; a largo plazo, su uso puede acarrear peligrosos trastornos cardíacos.

En tan sólo un año, se duplicó el porcentaje de adolescentes que utilizan la llamada hormona del crecimiento. Pero no se trata de una buena noticia, ya que lo que se ha incrementado de esa forma no es el porcentaje de pacientes que acceden al tratamiento con esa hormona, sino el de individuos que recurren a ese medicamento sin indicación médica con el único objetivo de incrementar la masa muscular. Como todo medicamento, el uso sin indicación médica de la hormona de crecimiento puede tener consecuencias negativas para la salud.

Un estudio realizado en los Estados Unidos por la ONG Partnership for Drug-Free Kids halló que el porcentaje de adolescentes que reconocía haber usado hormona de crecimiento para incrementar la musculatura y la capacidad atlética había saltado del 5% al 11% en tan sólo un año (de 2012 a 2013). La hormona de crecimiento es producida naturalmente por el cuerpo humano, pues es esencial para el crecimiento, la producción celular en los jóvenes, y la regulación de la composición corporal, el músculo y el crecimiento óseo.

De ahí que exista una versión sintética de la hormona que sea utilizada para niños que presentan un déficit del crecimiento (asociado o no a distintas afecciones), así como también en el tratamiento del deterioro muscular que se asocia al VIH/SIDA y la deficiencia de la hormona en adultos que puede resultar de la presencia de tumores pituitarios.

Su uso sin indicación médica, por el contrario, puede causar en el corto plazo síntomas como dolores en las articulaciones, dolores musculares, retención de líquidos e hinchazón en las articulaciones; a largo plazo, su uso puede acarrear peligrosos trastornos cardíacos.

“Estos nuevos datos apuntan a una tendencia preocupante entre los adolescentes de hoy día”, comentó Steve Pasierb, presidente de la organización no gubernamental Partnership for Drug-Free Kids, en un comunicado de prensa. “Los jóvenes buscan y usan sustancias para mejorar el rendimiento, como la hormona de crecimiento sintética y complementos que supuestamente contienen hormona de crecimiento sintética con la esperanza de mejorar el rendimiento atlético o la apariencia corporal, sin saber en realidad qué sustancias están poniendo en sus cuerpos.”

El estudio mencionado se baso en la encuesta de más de 3700 estudiantes de escuela secundaria, así como también de 750 padres. La investigación también reveló la existencia de un vínculo firme entre el uso de la hormona de crecimiento y los esteroides: al igual que con la hormona de crecimiento, el uso de esteroides en los adolescentes aumentó del 5% en 2009 al 7% en 2013.
“El marcado aumento entre los adolescentes en el uso reportado de sustancias para mejorar el rendimiento como los esteroides o las hormonas del crecimiento sintéticas en los últimos años exige una masiva campaña de salud pública para educarlos sobre los riesgos potenciales catastróficos, e inclusive letales, de usar mal esos productos”, opinó Patricia Vuguin, endocrinóloga pediátrica del Centro Médico Pediátrico Cohen en New Hyde Park, Estados Unidos.

En muchos casos, incluso, puede tratarse de productos que son vendidos como hormona de crecimiento, pero dado que no han atravesado ningún tipo de control médico por parte de las agencias regulatorias en medicamentos, pueden contener otras sustancias, muchas de ellas aún más peligrosas que la hormona en cuestión.

“La proliferación de productos comercialmente disponibles que se ofrecen diciendo que contienen la hormona de crecimiento sintética, o que promueven la producción natural de la hormona de crecimiento dentro del cuerpo, es impactante. Dado el marco regulador actual de la industria de los complementos dietarios, y la cantidad de productos que se publicitan y venden en internet, es difícil, si no imposible, saber exactamente qué contienen esos productos que consumen los adolescentes”, agregó Pasierb.

“Es importante que los adolescentes y sus padres conozcan los efectos perjudiciales del consumo de anabólicos”, señaló por su parte Alejandra Lafont, jefa del Servicio de Pediatría de Fundación Hospitalaria, y agregó: “También es importante tener en cuenta que el objetivo de cualquier actividad física es en la mayoría de los casos de recreación. Se desaconseja la competencia profesional hasta los 16 años y no se recomienda la práctica de pesas hasta haber finalizado la pubertad. Asimismo, no debe exceder en más de 15 horas semanales la práctica deportiva”.

 

Fuente: Castropol Comunicaciones