Septiembre suele ser un mes para celebrar la llegada de una nueva estación, con alegría y un clima más amigable, pero también trae la temporada alta de alergias. Especialmente en primavera suele ser habitual que las personas experimenten, en mayor intensidad, ojos llorosos, goteo de la nariz, estornudos, rinitis, brotes cutáneos y urticaria, entre muchos y variados síntomas más. Las alergias pueden generar angustia para quienes las padecen, pero la clave para mitigar sus efectos radica dentro del propio organismo.

 

Una alergia es una reacción inmunitaria a ciertas sustancias que generalmente suelen ser inofensivas. Pero, es justamente el sistema inmunológico el que produce anticuerpos para ese alérgeno, con la intención de proteger al cuerpo. Estos anticuerpos hacen que algunas células liberen mediadores químicos en la sangre y uno de ellos es la histamina. De ahí que se suelen consumir (en claro abuso lamentablemente) medicamentos denominados antihistamínicos, que inhiben la acción de esta hormona. La histamina actúa sobre los ojos, la nariz, la garganta, los pulmones, la piel o el sistema gastrointestinal, y causa los síntomas típicos de una reacción alérgica. Futuras exposiciones al mismo alérgeno provocarán de nuevo la respuesta de los anticuerpos. Esto significa que cada vez que se esté en contacto con el alérgeno, se tendrá una reacción alérgica.

 

Las reacciones alérgicas pueden ser leves, como el goteo nasal, o graves, como la dificultad para respirar. Los ataques de asma, por ejemplo, son frecuentemente reacciones alérgicas a algo que inhala una persona susceptible. No obstante, el cuerpo es sabio. El sistema inmunológico reconoce y elimina las sustancias nocivas del cuerpo. Las reacciones alérgicas (los síntomas) como los estornudos, la inflamación, la tos, asma, etc. son los métodos que utiliza el sistema inmunológico para expulsar las sustancias peligrosas.

 

Lo innato y lo adquirido

General e históricamente, se cree que cualquier problema de salud, enfermedad o malestar, viene de fuera. Según este antiguo concepto, factores externos como parásitos, microbios, gérmenes, bacterias, elementos químicos u otros, entran en el cuerpo y alteran sus funciones. El enfoque siempre ha sido el siguiente: “La causa viene de AFUERA y afecta ADENTRO”. La relación siempre ha sido eliminar el enemigo (la enfermedad) con una solución externa. Es decir, elaborada AFUERA del cuerpo para luego ser administrada ADENTRO para modificar, aniquilar, dominar, estimular o inhibir la enfermedad de ADENTRO. Pero entonces, si la solución fuera tan sencilla, por qué en un mismo ambiente con una persona que tiene gripe, por ejemplo, dos se enferman y tres no. Evidentemente hay algo más. La respuesta es un sistema inmunológico deficiente o no lo suficientemente protegido y fuerte.

Para la quiropraxia, la causa de cualquier enfermedad o malestar está ADENTRO del cuerpo, que viene de un desequilibrio interno, de una disfunción de algún órgano o sistema que hace que el cuerpo no se adapte bien a los factores externos. En tal sentido, la forma de curarse debe ir de ADENTRO hacia AFUERA. Al restablecer el equilibrio interno, el cuerpo vuelve a tener 100% de sus poderes de adaptación y puede curarse a sí mismo.

En el caso de las alergias, una vez más, la forma tradicional de actuar será permanecer lo más alejado posible de los alérgenos. Cuando eso no es posible, prescribirá varios medicamentos, como los antihistamínicos o corticoides, que van a actuar sobre los receptores H1 impidiendo los efectos de la histamina, aliviando de esta manera, los síntomas principales de la alergia, como los estornudos, la conjuntivitis, el goteo nasal, etc.

Según el pensamiento quiropráctico, se tiene que actuar sobre el sistema nervioso, el sistema que controla y coordina todas las funciones del cuerpo. Una interferencia a nivel del sistema nervioso, provocada por una subluxación (cuando una o más vertebras pierden su alineación) afecta al sistema inmunológico, lo que resultará en una pérdida de las capacidades del cuerpo para luchar contra los alérgenos. Los ajustes quiroprácticos eliminan las subluxaciones, restableciendo así el equilibrio interno y la capacidad de auto curación. Es tan sencillo como evidente: la mejora sucede desde ADENTRO HACIA AFUERA.

“El cuerpo humano es una máquina perfecta”, declara el Dr. Diego Mellino, Director de La Clínica de la Columna y de la Fundación Quiropraxia para Todos. “El órgano más importante del cuerpo es el cerebro,  es como un director de orquesta que dirige al resto de los otros órganos. La red de transferencia entre el cerebro y los órganos es el Sistema Nervioso que se encuentra protegido por la columna vertebral. Cuando una vértebra se desalinea (subluxación vertebral) se produce una compresión en el Sistema Nervioso y la información que llega al cerebro es errónea produciendo enfermedades y síntomas, como las alergias en este caso”, explicó Mellino.

La quiropraxia no trata síntomas o afecciones, sino que tiene un enfoque preventivo, integrador y natural de la salud. “La clave para lograr ese estado saludable y mantenerlo en el tiempo está en educar al paciente, en hacerle entender que el cuidado quiropráctico es permanente, ya que las subluxaciones (ya sean causadas por estrés físico, químico o emocional – ver explicación de cada uno en anexo) siempre van a estar presentes en nuestra existencia y puede afectarnos de modos diferentes. La clave está en mantener organizado y libre de subluxaciones nuestro sistema nervioso para que cuando nos enfrentemos a esos cambios, podamos responder con un organismo sano y preparado para los desafíos del día a día”, explicó el profesional.

La quiropraxia parte del concepto de que es el sistema nervioso el que controla y coordina el funcionamiento de todos los órganos, glándulas y tejidos del cuerpo. En tal sentido es fundamental comprender que si esta comunicación se interrumpe, el cuerpo humano no funciona correctamente y puede manifestarse con diversos síntomas y afecciones. Un sistema inmunológico deficitario puede deberse a varios factores (mala alimentación, estrés, poca o nula actividad física, hábitos desaconsejables como tomar, fumar, entre otros); pero la causa principal es una alineación incorrecta de la columna. Formado por cantidades de células, órganos, tejidos, glóbulos blancos, el sistema inmunológico en su conjunto también está regido por el sistema nervioso central que lo coordina y controla.