Un dispositivo con inteligencia artificial podría mejorar la rehabilitación después de un ACV

Un dispositivo con inteligencia artificial podría mejorar la rehabilitación después de un ACV

Sus creadores aseguran que podría ofrecer información diaria para adaptar los ejercicios y complementar los controles realizados por profesionales.

Un pequeño dispositivo colocado en la muñeca podría convertirse en una nueva herramienta para acompañar la recuperación de personas que perdieron movilidad en un brazo después de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV).

Desarrollado por investigadores de la Universidad de Massachusetts Amherst, en Estados Unidos, combina un acelerómetro con un algoritmo de inteligencia artificial para registrar los movimientos y evaluar en tiempo real cómo evoluciona la función motora durante la rehabilitación.

La propuesta busca resolver una de las limitaciones actuales del seguimiento: las evaluaciones clínicas suelen realizarse en momentos puntuales y ofrecen solamente una fotografía de cómo se encuentra el paciente ese día.

Un seguimiento durante todo el día

El dispositivo registra los movimientos del brazo mediante un acelerómetro y luego utiliza un algoritmo de aprendizaje automático para interpretar esa información.

El modelo no analiza únicamente cuánto mueve la extremidad una persona. También intenta distinguir entre la cantidad de uso del brazo y la gravedad real de la discapacidad motora.

Esta diferencia es importante porque un paciente puede intentar utilizar con mayor frecuencia una extremidad afectada sin que eso signifique necesariamente que su capacidad motora haya mejorado en la misma proporción.

Para desarrollar el sistema, los investigadores combinaron las mediciones obtenidas mediante los sensores con evaluaciones realizadas por profesionales entre una semana y seis meses después del ACV.

Hasta un 50% más preciso

Según el equipo responsable del proyecto, el dispositivo resultó entre un 40% y un 50% más preciso que las evaluaciones clínicas puntuales para estimar el estado real de los pacientes durante la rehabilitación.

La comparación, sin embargo, debe interpretarse en su contexto: el sistema aporta datos continuos recogidos durante períodos prolongados, mientras que las evaluaciones profesionales se realizan en momentos específicos.

“Somos el primer grupo en demostrar que, utilizando datos de dispositivos portátiles, podemos extraer información sobre la gravedad motora de los pacientes”, explicó Sunghoon Ivan Lee, profesor asociado de la Universidad de Massachusetts Amherst y coautor del estudio.

La herramienta no está planteada como un reemplazo del profesional, sino como una forma de complementar sus evaluaciones con información sobre lo que sucede entre una consulta y otra.

Una secuela frecuente después de un ACV

La pérdida o disminución de la movilidad del brazo es una de las consecuencias habituales de un accidente cerebrovascular.

Según los datos citados por los investigadores, más de tres cuartas partes de las cerca de 800 mil personas que sufren un ACV cada año en Estados Unidos presentan algún grado de discapacidad en esta extremidad.

En aproximadamente el 40% de esos pacientes, el problema persiste y requiere rehabilitación.

La fisioterapia puede contribuir a recuperar funciones, pero conocer con precisión cómo responde cada persona al tratamiento resulta fundamental para decidir cuándo mantener, aumentar o modificar los ejercicios.

Rehabilitación más personalizada

El seguimiento continuo podría proporcionar tanto al paciente como al equipo médico información diaria sobre la evolución de la movilidad.

De esta manera, los profesionales podrían detectar con mayor rapidez si una estrategia está funcionando y adaptar el programa de rehabilitación a las capacidades y progresos de cada persona.

Los investigadores también consideran que acceder a información más frecuente sobre la evolución podría aumentar la participación y motivación de los pacientes para continuar con los ejercicios indicados.

Los hallazgos fueron publicados en Science Translational Medicine. El desarrollo abre la posibilidad de utilizar dispositivos portátiles e inteligencia artificial para complementar el seguimiento clínico y avanzar hacia programas de rehabilitación más personalizados después de un ACV.

Redacción Latam

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