Los grandes tienen cada vez menos tiempo para descansar, los jóvenes para disfrutar y los chicos para jugar. Esta es una realidad que aumenta cada año y que se acentúa en esta época, cuando a tres meses de las vacaciones hay quienes viven, trabajan y estudian deseando que por fin llegue diciembre.

“Hoy es muy común que ante una contractura los médicos digan que se debe al estrés, y es verdad. La gente somatiza tensiones, nervios, cansancio, sobrecarga física y emocional y los transforma en dolores cervicales, dorsales, lumbares y de otro tipo. Esto acarrea incomodidades y malas posturas. El paciente debe entender que ha entrado en un círculo vicioso: está contracturado porque le duele y le duele porque está contracturado” explica Alicia Rasino, licenciada en kinesiología e integrante del equipo médico del Instituto Traumatológico de Córdoba.

Rasino forma parte del grupo de especialistas del área de rehabilitación y afirma que en los 20 años que lleva en la profesión ha visto avanzar a pasos agigantados estos problemas. En el Servicio de Fisioterapia y Rehabilitación, los pacientes que se atiende por este tipo de dolencias son, en su mayoría, adultos jóvenes -de entre 35 y45 años- y, generalmente, mujeres.

La especialista explica que los dolores se exacerban en esta época porque la gente sobrecarga sus exigencias con el objetivo de cumplir, en estos últimos meses, las metas propuestas para todo el año.

Demasiadas responsabilidades y poco descanso. Hace unos años, había más tiempo para relajarse, descansar, estar con la familia, hacer deportes. Hoy, grandes y chicos tienen una agenda cargada de obligaciones. A esto se suma que el uso de la computadora logró que resuelvan todo desde un sillón y trabajen o estudien mucho más tiempo en posiciones inadecuadas.

Cómo mejorar. Aunque no tienen una patología de base, estos pacientes requieren de un tratamiento que se realiza con aparatología de última generación y terapias innovadoras. En este sentido, los aparatos ayudan en gran medida al trabajo de los terapeutas disminuyendo el tiempo de recuperación, sin minimizar el masaje manual de los especialistas (masoterapia), específico y primordial para cualquier tratamiento descontracturante.

Vale recordar que todo esto debe ser acompañado de ejercicios, actividad física y concientización acerca de la importancia de adquirir hábitos de vida saludables.

“Tratamos que además de que se les pase el dolor, adquieran una buena postura a través de la rehabilitación global postural y les decimos que  estos ejercicios también los deben hacer en su casa. Es importante que comprendan que no sirve de nada hacerse una sesión de kinesiología y luego seguir con la misma rutina. El cambio de vida y la predisposición son centrales”, concluye Rasino.