Por qué algunos cerebros piensan más rápido que otros

Por qué algunos cerebros piensan más rápido que otros

Un estudio internacional revela cómo el “cableado” del cerebro integra procesos veloces y lentos, y por qué esas diferencias influyen en el aprendizaje, la cognición y el comportamiento.

El cerebro humano nunca se detiene. En fracciones de segundo puede reaccionar ante un peligro inmediato, pero también es capaz de tomarse más tiempo para reflexionar, recordar experiencias pasadas o evaluar decisiones complejas. Un nuevo estudio de Rutgers Health ayuda a entender cómo el cerebro logra combinar estas dos formas de procesamiento —rápidas y lentas— y por qué no todos los cerebros lo hacen de la misma manera.

La investigación, publicada recientemente en la revista Nature Communications, explica que distintas áreas del cerebro están “programadas” para procesar información a diferentes velocidades. Algunas regiones responden casi de inmediato a los estímulos, mientras que otras integran información de manera más gradual. Estos ritmos se conocen como escalas neurales intrínsecas de tiempo (INT, por sus siglas en inglés).

“Para influir en nuestro entorno mediante la acción, el cerebro debe combinar información procesada a lo largo de distintas escalas temporales”, explicó Linden Parkes, autora senior del estudio y profesora adjunta de psiquiatría en el Instituto de Salud Cerebral de la Universidad Rutgers, en Nueva Jersey.

Para investigar este fenómeno, el equipo analizó escaneos cerebrales detallados de 960 personas. A partir de esos datos, los científicos mapearon cómo se conectan entre sí las distintas regiones del cerebro y aplicaron modelos matemáticos para observar cómo fluye la información a través de esas redes con el paso del tiempo.

Según Parkes, el trabajo se centra en “modelar directamente las escalas temporales de cada región a partir de su conectividad”, lo que permitió observar con mayor precisión cómo se coordinan los procesos rápidos y lentos dentro del cerebro humano.

Uno de los hallazgos clave fue que la organización de este procesamiento temporal influye en la capacidad del cerebro para cambiar entre distintos patrones de actividad asociados al comportamiento. Además, los investigadores encontraron que esta organización varía significativamente entre personas.

“Las diferencias en la forma en que el cerebro procesa información a distintas velocidades ayudan a explicar por qué las personas muestran variaciones en sus capacidades cognitivas”, señaló Parkes. En otras palabras, no todos los cerebros están cableados de la misma manera, y esas diferencias pueden reflejarse en el aprendizaje, la atención o la toma de decisiones.

El estudio también reveló que estos patrones están relacionados con factores genéticos y con las características celulares del tejido cerebral. Incluso se identificaron sistemas similares en ratones, lo que sugiere que este mecanismo es compartido entre especies.

En general, las personas cuyo cerebro integra de forma más eficiente la información rápida y lenta tienden a mostrar un mejor rendimiento cognitivo. A futuro, el equipo planea investigar cómo alteraciones en estas redes pueden estar vinculadas con trastornos como la esquizofrenia, el trastorno bipolar o la depresión, abriendo nuevas puertas para comprender y tratar estas condiciones.

Redacción Latam

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